La bioética y su relación con la tecnología médica
1. Bioetica: surgimiento y desarrollo
En 1970, el oncólogo norteamericano V.R.Potter, estableció por vez primera el término bioética con la intención de dar a entender una forma de acción para la sobrevida y, simultáneamente para un mejor vivir en un medio natural desarrollado gracias al progreso. Como es de suponer, este término ha sido objeto de múltiples definiciones de entonces acá, existiendo en la actualidad múltiples controversias acerca de una cabal significación del mismo.1
En el contexto de las ciencias biológicas, la bioética resulta muy similar al cuestionamiento moral que surgió después de la segunda guerra mundial ante la perspectiva de las potentes y terribles armas nucleares, capaces de destruir la humanidad, en cuanto a los límites que la sociedad debía, en definitiva imponer al desarrollo de la ciencia en su proyección tecnológica. Así mismo, el interés en este campo se ha intensificado considerablemente desde que se descifro el código genético humano y se plantearon nuevas posibilidades y surgieron nuevas perspectivas de manipulación científica de la naturaleza. Dentro del vasto campo de la bioética caben cuestiones tan diversas como la liberación en el medio ambiente de compuestos basados en la tecnología del ADN recombinante, las ciencias biomédicas y la guerra, las investigaciones sobre y con niños, la ética sexual, el suicidio, la política del control obligatorio de la natalidad y la deshumanización e institucionalización de la atención.7
La Bioética no se la debe limitar solamente al ejercicio de la medicina, de su práctica en el contexto más amplio, sino ésta debe pretender encontrar todas aquellas vías que expliquen la relación más acabada y completa existente entre el ser humano y las denominadas ciencias de la salud. Sin dejar de ser una potente herramienta moral, cuyo uno de sus objetivos es encontrar el nuevo marco racional y creativo que sustenta a cada nuevo avance en el conocimiento, científico debe ser capaz, al mismo tiempo, de integrar tales avances al quehacer médico diario, para el bien y en aras de la conservación de la vida.
La Bioética se la puede considerar surgida como en un intento por profundizar en la necesaria búsqueda de la verdad, de todo aquello relacionado con el bien integral del paciente, es decir con las esferas psicológicas, biológicas y social de éste y así posibilitar la potenciación y expresión, con la mayor fuerza posible de todos los elementos de la persona.
La Bioética toma y considera al ser humano en su relación estrecha con sus factores ambientales, como naturaleza, cultura, religión, política y sociedad, entre otros. Su campo es mucho más amplio y, sobre todo más interdisciplinario que el de la ética biomédica, la cual se circunscribe más a los temas relacionados con los pacientes y el personal de la salud que los atiende.1
La Bioética no es sólo un código de derechos y obligaciones, sino una imprescindible herramienta que posibilita la ayuda a nuestros semejantes a realizarse a plenitud como personas, sobre la base de las leyes que rigen el movimiento y desarrollo de las ciencias de la salud, que guíen a la persona y la conduzcan al enfrentamiento de la posibilidad técnica con la licitura ética.8
En el horizonte bioético la regulación en virtud de las prescripciones interdisciplinarias del comportamiento racionable y humano en lo concerniente a la investigación, a las terapéuticas y a las aplicaciones de las biotecnologías, es la norma. En él se va mucho más allá del conjunto de normas jurídicas que ordenan a los ciudadanos y a la sociedad y, más allá aún de todas aquellas deontologías que definen, en su esencia, los principios y normas de la buena conducta entre los médicos y los pacientes.8
La bioética, en un sentido operativo, se presenta como un laboratorio experimental de la ética en el campo de la vida y por lo tanto comprende una metabioética racional de principios y una bioética normativa, dirigida específicamente hacia la praxis. En ella la racionalidad científica encuentra su debido lugar en nombre de la objetividad al tiempo que la sugestividad, la tradición, la moral y los sentimientos resultan, por si solos incapaces de fundamentarla y, mucho menos, establecerlas.1
El avance tecnológico y científico de nuestros tiempos, sin lugar a dudas, le ha proporcionado al ser humano la posibilidad de intervenir sobre otros seres y sobre su medio, lo cual ha producido modificaciones esenciales, profundas y de un efecto aún no conocido hasta el presente en el
campo científico y en el momento actual, de gran expansión tecnológica, no se puede preveer cuáles serán los limites de esas modificaciones; de aquí, que desde la introducción de la tecnología en la asistencia médica, en sentido general, se haya determinado el surgimiento de numerosos problemas jurídicos, éticos, morales y sociales que estimularon, en su momento, la creación de Comités de Etica interdisciplinarios encargados de introducir y hacer cumplir principios de moderación y de prudencia en indicaciones éticas, en lugar de las morales juzgadas anticuadas; es decir, se convirtieron en motores impulsores del desarrollo, indetenible, de la bioética.9
En una ocasión Mc Farlane Burnet, premio Nobel de medicina en 1952 expresó: “El propósito de
la medicina en el más amplio de los sentidos, es proporcionar a cada ser humano, desde el momento de su concesión hasta su muerte, salud, en toda su magnitud y la expectativa de vida que le permitan su constitución genética y los accidentes implicados en el vivir” 10 y en consecuencia con este magnifico planteamiento la Bioética ha de hacer lo posible por respetar escrupulosamente y, al mismo tiempo, la autonomía, la beneficencia y la justicia del individuo. Está obligada a ello aunque en la práctica resulte muy difícil y a veces rigurosamente imposible. Ella obliga a extremar las precauciones y fundamentar del modo más estricto los posibles criterios de decisión con independencia de la urgencia de los problemas concretos y cotidianos.
En el surgimiento y desarrollo de la bioética están presentes, vigentes y palpitantes todas aquellas cuestiones que son tan graves como para que intervengan en la definición y duración de la vida de los individuos y las sociedades, como sucede con frecuencia en medicina; entonces, más que nunca antes es preciso aguzar la racionalidad al máximo y dedicar todo el tiempo necesario a los problemas de fundamentación.
2. Principios Bioéticos
En el devenir de los muchos siglos en que prevaleció la filosofía griega del orden natural, que pronto cristianizaron los teólogos, la entonces llamada ética médica la hicieron los moralistas y la aplicaron, en definitiva, los confesores. En estos tiempos, al médico se le suministraba todo hecho pidiéndole o exigiéndole que simple y llanamente lo cumpliera, así mismo tampoco se comprendía muy bien que los casos concretos, de esencia definida, pudieran ser la causa o provocar conflictos graves, sustantivos, ya que una vez establecidos los denominados principios generales, de carácter inmutable, lo único que podían cambiar eran las circunstancias; dicho con
otras palabras: a lo largo de todos esos siglos de regencia filosófica griega no existió una verdadera ética médica, si por ella entendemos la moral autónoma de los médicos y los enfermos; existió otra cosa, la concesión aristotélica principista heteronómica, que muy bien pudiera denominarse ética de la medicina. Todo esto explica porqué los médicos no han sido por lo general ni muy duchos y, mucho menos competentes, en cuestiones de ética, la cual quedó reducida a una actividad propia del ámbito de los ascético y de etiqueta. 11
En la actualidad el panorama que se percibe es muy diferente al descrito. Estamos inmersos en una sociedad en que todos sus miembros integrantes son, mientras no se compruebe lo contrario, agentes morales autónomos, con criterios bastantes diferentes sobre que es lo bueno y lo que es malo, con una relación médica que, por tratarse de una relación interpersonal, puede ser no ya accidentalmente conflictiva, sino esencialmente de esa naturaleza.1
Así mismo, el conflicto sube de grado y se profundiza si se toma en consideración que en la relación sanitaria pueden intervenir, además del médico y el paciente, la enfermera, la dirección de la unidad asistencial de que se trate, la seguridad social, la familia, autoridades competentes, entre otros factores. Todos estos agentes de la relación médico-paciente pueden reducirse al final a tres: el médico, el enfermo y la sociedad, cada uno de ellos con una significación moral específica. Así el enfermo actúa guiado por el principio moral de autonomía; el médico, por el de beneficencia y la sociedad por el de justicia. De forma natural, la familia se proyecta en relación al enfermo por el principio de beneficencia y en este sentido actúa desde el punto de vista moral, de una forma muy parecida a la del médico, en tanto que la dirección de la unidad asistencial, los gestores del seguro de enfermedad (de existir éste) y las autoridades competentes, tendrán que mirar y preocuparse, sobre todo, por salvaguardar el principio de justicia. Esto pone en evidencia, de manera irrefutable, que en la relación médico-enfermo están siempre presente, interactuando entre sí, si se quiere de forma dialéctica y necesaria, esas tres dimensiones: la de autonomía, beneficencia y justicia, y que es bueno que así sea 1,4. Así las cosas, si el médico y la familia se pasarán o intercambiaran con armas y bagajes de la beneficencia a la justicia, sin lugar a dudas la relación sanitaria sufriría de modo irremisible, como sucedería también si el enfermo renunciara a actuar como sujeto moral autónomo. Una vez más: los tres factores son esenciales, lo cual no significa que siempre hayan de resultar complementarios entre sí, pudiendo en ocasiones resultar conflictivos; por ejemplo no siempre es posible respetar por completo la autonomía sin que sufra la beneficencia y respetar esta sin que se resienta la justicia. Esto pone en evidencia la necesidad de tener siempre presente los tres principios ponderados de manera adecuada en cada situación concreta.4,11-13
3. Principio de la Autonomía o el respeto de las personas
En este principio se toma en consideración, por lo menos, dos vertientes ético-morales fundamentales: 14
1. El respeto por la autonomía del individuo, que se sustenta, esencialmente, en el respeto de la capacidad que tienen las personas para su autodeterminación en relación con las determinadas opciones individuales de que disponen.
2. Protección de los individuos con deficiencias o disminución de su autonomía en el que se plantea y exige que todas aquellas personas que sean vulnerables o dependientes resulten debidamente protegidas contra cualquier intención de daño o abuso por otras partes.
La aparición y puesta en práctica del principio de autonomía ha influido profundamente en el desarrollo de la bioética, tanto desde el punto de vista sociopolítico como legal y moral. El mismo a cambiado indiscutiblemente el centro de la toma de decisiones del médico al paciente y a su vez a reorientado la relación del médico con el enfermo hacia un acto mucho más abierto y más profundamente franco, en el que se respeta y toma como centro de referencia la dignidad del paciente como persona.4,15 En la actualidad se plantea que el auge del principio de la autonomía en la práctica biomédica ha protegido a los enfermos contra las flagrantes violaciones de su autonomía e integridad que en el pasado, por simples razones éticas eran tan ampliamente aceptadas como permisibles.
No obstante, lo planteado el principio bioético de autonomía, como es de suponer, no resulta lo suficientemente fuerte, no basta para garantizar el respeto a las personas en las transacciones y hechos médicos en los cuales éstas puedan verse involucradas con todos los matices y significados que ello entraña. Al respecto del fundamento de las relaciones médicas, el concepto de integridad es más rico y fundamental. El mismo está más estrechamente ligado a lo que significa esencialmente el ser humano completo en sus aspectos psicológicos, biológicos y espiritual. Este concepto resulta más exigente y difícil de captar en un contexto legal o en lo relativo a los llamados procedimientos de consentimiento informado. En definitiva la autonomía depende de la preservación de la integridad de las personas, y tanto una como la otra dependen de la integridad del médico, pudiéndose asegurar que la integridad sin conocimiento es débil e inútil y el conocimiento sin integridad es peligroso y temible.15
4. Principio de la Beneficencia
La esencia de este principio consiste en la obligación ética de aumentar, tanto como ello sea posible, los beneficios y reducir al mínimo los daños y prejuicios que el individuo pueda recibir.
El ejercicio de la medicina está orientado por principios éticos que tienen sus raíces en conceptos filosóficos, el no causar daños y hacer el bien al paciente. En la mayoría de los textos clásicos de medicina también se establecen limitaciones, claras y precisas, en cuanto al empleo de los conocimientos médicos para determinados objetivos. Los actos como la eutanasia, como el aborto, la tortura, el ejercicio del poder o incluso la manipulación de las personas por medio de una intervención médica completa pueden ser excluidas de la práctica, no sólo idónea sino también hábil de la medicina por esas restricciones de la conducta profesional. Es un hecho de tradición que tanto la ética como la pericia se aúnen en el campo de la medicina; no obstante ello debe recordarse que la ética sin la debida pericia nunca puede resultar eficaz pero que la pericia, por muy grande que esta sea sin la correspondiente dosis de ética nunca redundará en beneficio del paciente.11
Del principio bioético de la beneficencia se derivan normas que exigen el establecimiento de los riesgos de la investigación, que éstos sean del todo razonables, tomando en consideración los beneficios que se esperan obtener, que la concepción de la investigación que se pretende realizar sea sensata y atinada y que los investigadores que habrán de intervenir en la misma tengan el grado de idoneidad requerido para llevar a cabo debidamente sus tareas, al tiempo que salvaguarden el bienestar de los sujetos de la investigación. 14
Cuando se trata del cuidado de los enfermos, nunca debe ser olvidado el ambiente cargado de valores de todo tipo en que se realiza o ejecuta la intervención médica de que se trate. Es por esta simple y llana razón que deben ser elaboradas listas de verificación de datos no científicos con el objeto de abordar como es debido las cuestiones personales y el conocimiento de aquellos valores que resultan imprescindibles para el establecimiento de una correcta relación médico-paciente y determinar, en definitiva, lo que es mejor para el mismo.12,13
La intervención médica no se puede basar única y exclusivamente en datos científicos, por la compleja naturaleza de la explicación médica en sí, por la incertidumbre inherente al diagnóstico y al pronóstico y, sobre todo, porque la ética de la medicina es, en primera y última instancia, tratar al paciente como un todo y no lo síntomas o enfermedades aislados. Nunca debe olvidarse que los conceptos de salud, bienestar objetivo y subjetivo y felicidad, al igual que sus opuestos, son mucho más inclusivos y dicen mucho más de la realidad objetiva del individuo que los datos de él obtenidos en el laboratorio.2
Implícitamente contenida en la letra del principio bioético de la beneficencia está la prohibición de infligir deliberadamente daños a otras personas. Esta importante y trascendental aspecto de la beneficencia se expresa a veces, por algunos autores e investigadores en este campo, como un principio separado de la Bioética, al cual se le ha dado la denominación de principio de la no-maleficencia, o lo que es lo mismo, no ocasionar daño alguno.
5. Principio de la Justicia
Este principio se sustenta en la obligación ética de dar a cada una de las personas lo que verdaderamente necesita o corresponde, en consecuencia con lo que se considera correcto y apropiado desde el punto de vista moral.14 La aplicación consecuente de este principio puede suscitar el surgimiento de problemas éticos, que últimamente se presentan con gran frecuencia en la práctica médica y que están en relación directa con los adelantos tecnológicos de carácter diagnóstico y terapéutico. El alto costo de estos recursos obliga, la más de las veces, a utilizarlos de manera selectiva y es entonces cuando surge el conflicto de decidir quiénes deben beneficiarse de ellos y quiénes no. Además, también en los últimos años se han incrementado y arreciado las críticas por el indebido uso de esas tecnologías y las repercusiones negativas que ello puede tener entre los costos y los beneficios obtenidos.9,16 Es indudablemente una desgracia que su empleo tienda a aumentar de manera sostenida, en forma indiscriminada y, como resultado, se encarezca significativamente la atención de salud, lo cual reduce el número de personas que reciben lo correcto y apropiado en un momento determinado. El principio bioético de justicia para todos le permite al médico que este pueda distinguir entre sus obligaciones médicas como profesional de sus deberes cívicos como ciudadano.
En la ética de las investigaciones con seres humanos el principio de la justicia se refiere principalmente al concepto de la llamada justicia distributiva, el cual establece una distribución equitativa de las cargas y de los beneficios de la participación en las investigaciones realizadas, aceptándose diferencias en tales distribuciones si las mismas se basan en distinciones moralmente pertinentes entre las personas, como puede ser la de la vulnerabilidad que no es más que la incapacidad de proteger los propios intereses debido a impedimentos tales como la falta de capacidad para prestar un consentimiento informado o la ausencia de alternativas lógicas para recibir una atención médica de calidad o satisfacer otras necesidades psicológicas, biológicas o
espirituales, ser menor de edad o un miembro subordinado dentro de un grupo jerárquico, todo lo cual conlleva definir las medidas especiales que habrán de tomarse para la protección adecuada y correcta de los derechos y el bienestar de la personas vulnerables. 14
La solidaridad humana exige que se preste asistencia y se proteja del sufrimiento al prójimo aún cuando existan profundas diferencias ideológicas, religiosas o de cualquier otro tipo entre los individuos, lo cual pudiera muy bien ser o constituir un punto más de apoyo o sustentación del principio bioético de la justicia.
6. Desarrollo tecnológico y problemas bioéticos de la tecnología médica
La Ciencia y la Técnica constituyen en la actualidad la principal fuerza productiva de la sociedad.
Sin el directo y decisivo concurso de las mismas es imposible concebir un desarrollo social sostenido y sostenible por cuanto estas se proyectan directamente en todas las facetas del quehacer creador del hombre, no solo en la producción como tal, consecuencia de su trabajo, sino también, y muy importante, en su productividad. Ambas son el motor impulsor para la consecución de la más plena satisfacción de las necesidades materiales y espirituales del ser humano y su empleo lógico, racional y consecuente representa la más plena garantía de la felicidad humana.
La situación que enfrenta la sociedad en el último decenio del siglo XX obliga a la reflexión sobre las transformaciones conceptuales que demandan nuevas formas de abordar el estudio del panorama multidimensional de las ciencias médicas en nuestros días. 17
La investigación y el estudio sobre el bienestar de los individuos precisan hoy más que nunca de datos de alta calidad y de resultados que tengan como base estudios interdisciplinarios teniendo en cuenta que la salud y el bienestar humano son la base y la razón de ser de todos los esfuerzos del desarrollo, es decir, se precisa de una tecnología de avanzada para lograr tales propósitos.
La salud como diría George A. O. Alleyne 18 "en su totalidad es una esfera en la que no tenemos que aceptar un juego de suma cero ni un mundo en el que nadie sale ganando". Lograr la estabilidad en el terreno de la salud es una meta que redunda en el mejoramiento y bienestar de las personas, llegando a los umbrales del siglo XXI con los logros del pasado, pero identificando los objetivos del futuro. 17
Hablamos de la era de la tecnología; al respecto en 1962, el Comandante Ernesto “Ché” Guevara 19 expresó: "... el mundo camina hacia la era electrónica... todo indica que esta ciencia se constituirá en algo así como una medida del desarrollo; quien la domine será un país de vanguardia..."
Para el logro de tales objetivos es necesario hablar del uso de la información (como conocimiento) para la salud, de sus posibilidades y del significado de las nuevas tecnologías para su desarrollo. El logro de la meta "salud para todos" depende en gran medida del aporte y acceso a la información misma.
Cabe muy bien citar lo expresado por Alleyne 18:
"El más poderoso de los instrumentos modernos -la información- quizás sea el único instrumento capaz de cerrar la brecha entre el mundo que es y el mundo que podría ser- el único instrumento que puede aliviar la ignorancia causante de mala salud y sufrimiento."
Las condiciones de salud están íntimamente relacionadas con la equidad en las condiciones de vida y de acceso a los frutos del desarrollo científico y tecnológico. La información constituye uno de los elementos esenciales para lograr estas metas.
Desde la antigüedad la transmisión del conocimiento influyó en el progreso y desarrollo de las ciencias. Galileo 20, a quien se atribuye el establecimiento de las bases empíricas de la ciencia, como los filósofos naturales utilizó sus escritos para la comunicación de sus ideas y avances, partiendo de los patrimonios anteriores.
Es evidente que desde el pasado el conocimiento fue obtenido y transmitido ya sea mediante palabras o por otras formas. En estos momentos los procesos para la obtención de la información han cambiado, pues ahora existen métodos más complejos que permiten obtener datos, compartir y comunicar mensajes casi minuto a minuto.
La tecnología permite, además de la obtención, recopilar, analizar, almacenar y recuperar la información a velocidades y con costos inimaginables. Las computadoras y la comunicación han revolucionado la estrategia de informatización en muchas sociedades, incluso en el campo de la salud.17
Marcelo Sosa en su libro Telematic and Health 18, se refiere a la información como la piedra angular de las ciencias médicas y cita lo expresado por el Dr. Héctor Sosa Padilla- pionero que ayudó a la OPS en el desarrollo de los sistemas de información-
"La colección y el estructuramiento sistemático de los datos según el espacio, el tiempo, los temas y los objetos... en el contexto de las decisiones que deben adoptarse, es lo que constituye la verdadera información para el planificador, el cuerpo legislativo, el nivel de gestión o el técnico."
La información es crucial para alcanzar la meta "salud para todos", pues constituye un factor determinante en la formación de nuestros profesionales y en el bienestar y la atención de la población en general. Por lo tanto, el acceso a la misma juega un papel importante en el logro o no de la salud de algunas personas o grupos desfavorecidos y contribuye al mismo tiempo, de manera particularmente importante, a la aplicación de principios bioéticos como el de la justicia y la beneficencia.
Hablar del mundo de la telemática y su influencia en la medicina es pensar en el monitoreo de enfermos, la automatización de los registros, la captura de datos en línea y las nuevas posibilidades que brinda la telemedicina, las cuales facilitan a todos los profesionales de la salud la competitividad en sus trabajos, con una sensible mejoría del desempeño hacia la consecución de una meta de excelencia.17
En estos términos, la introducción de redes mundiales sobre información sanitaria representa la llave del desarrollo de las ciencias médicas, pues han posibilitado saltar barreras económicas, políticas y físicas. La cantidad de información sobre salud mundial aumenta de manera vertiginosa, por lo que la única manera de manejarla en forma racional es mediante la formación de redes que empleen las capacidades que brindan el surgimiento de la Internet y el World Wide Web. 17
Pensemos en lo expresado por la Dra. Ingrid Libman de la Universidad de Pittsburgh "La mayor parte de la salud pública y la medicina preventiva involucra la transferencia de información". Por lo que, si se logran aplicar las telecomunicaciones a la medicina, se podrá obtener un mejoramiento en la salud, tanto en las naciones industrializadas como en los países en desarrollo, de esta forma la práctica de la atención de salud en los próximos años cambiara espectacularmente., y en esto coincidimos con el Dr. Roberto Rodríguez, coordinador del Programa de Sistemas de Información sobre Servicios de Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que plantea que las aplicaciones que utilizan tecnologías basadas en las telecomunicaciones están incorporándose rápidamente a las prácticas de salud, mucho más allá del entorno institucional en el que se desarrollaron inicialmente. El motor que impulsa el interés por estas tecnologías es su creciente disponibilidad y accesibilidad, el movimiento a favor de un mayor acceso y calidad de los servicios de salud para un mayor número de personas, y el deseo de establecer sólidas prácticas de salud basadas en evidencias", sobre la base de una información fiable obtenida tanto al pie de la cama del enfermo mediante dispositivos apropiados para su utilización en directo o transmisión a distancia.21
Las nuevas tecnologías de información en el sector de la salud permiten una mayor preparación para enfrentar y contrarrestar brotes de enfermedades, epidemias o desastres naturales y proporcionan a los trabajadores de la salud los datos necesarios para darle frente a los problemas que se presentan en el sector brindándole un fácil acceso a la información más precisa y confiable que éstos necesitan y que es en definitiva requerida y necesaria para la recuperación, curación y rehabilitación de los enfermos en sentido general.
La Bioética tiene que ver con el punto de contacto entre la ética y la tecnología médica moderna en lo que afecta el control de la vida humana3. Los avances tecnológicos médicos se pueden clasificar en tres categorías: los que permiten la curación de enfermedades a un costo moderado; los que facilitan y hacen posible la prevención de enfermedades y la promoción de la salud con poco dispendio económico y los que permiten mantener la salud y una calidad de vida aceptable, pero que para su implantación exitosa necesitan de considerables recursos tanto en la esfera material como lo humano22-24. Frente a la sociedad, los avances tecnológicos de este último tipo son los que crean problemas, ya que son los factores económicos los que decidirán a la larga si el surgimiento y dominio de una nueva tecnología debe o no tener una debida repercusión inmediata en la comunidad, ya sea por facilitar, limitar o finalmente rechazar su uso. Esto implica, en su esencia, un racionamiento más o menos grande de los recursos de salud. El hecho de que una técnica este disponible no conlleva necesariamente la posibilidad de que pueda ser utilizada, sobre todo, si los recursos son escasos y obligan a una utilización limitada de la misma como ocurre, por ejemplo, con los transplantes de órganos únicos (corazón e hígado), cuya extraordinaria difusión puede sobrepasar los marcos de los presupuestos monetarios destinados a la asistencia médica y dificultar con ello el desarrollo de otros programas de interés mucho más general25. En definitiva, los representantes de la sociedad deben preocuparse y al mismo tiempo exigir que la introducción y puesta en explotación de las nuevas tecnologías se acompañen siempre desde un principio, de una correcta evaluación de su aplicación y de los beneficios que con ella se obtendrán.26
Las nuevas tecnologías al ser aplicadas en el campo de la medicina pueden conducir a nuevos daños iatrogénicos, o lo que es lo mismo, a daños que el médico ocasiona aunque éste siempre intente producir el bien, o sea devolver la salud al paciente y que violan el principio de la no maleficiencia de la bioética.27
Sin lugar a dudas, en los últimos años se han cristalizado grandes y viejos anhelos de la práctica médica, de la Medicina como ciencia que es, en lo fundamental gracias al desarrollo de los conocimientos en el campo de la electrónica y su aplicación, a través de dispositivos ingeniosos capaces de contribuir o hacer posible diagnósticos de certeza con extrema rapidez o intervenir terapéuticamente de manera decisiva en el restablecimiento o curación del enfermo.
Hoy, más que ayer, somos testigos excepcionales del renovado despuntar de nuevas proezas, de vastas conquistas y aportaciones que muchas veces nacen separadas unas de otras tan solo por
una diferencia de días. Nuevos medicamentos, ingeniosos procedimientos de alta especificidad y sensibilidad para el diagnóstico, significativos adelantos en la llamada imageneología intervencionista, con asombrosas aplicaciones terapéuticas y grandes innovaciones revolucionarias en el campo de la cirugía. Todo ello tiene como objetivo, en definitiva, llevarnos a una medicina más precisa, a salvar exitosamente aquella utopía de los médicos de las épocas ancestrales: el acceso a una medicina científica, a nuestro alcance para poder disponer de ella, en el ejercicio médico, como una ciencia exacta. En este sentido los resultados han sido realmente benéficos, si bien, en su aplicación individual no siempre del todo favorables. Al respecto resulta interesante la reflexión hecha por Trousseau, en el siglo XIX, quien les pedía a sus ayudantes en la cátedra que no se olvidaran que la medicina era tan bien arte y contra lo cual ha atentado, de manera evidente, el crecimiento y desarrollo, en proporción casi geométrica de la medicina de nuestro tiempo. Esto le ha restado poder a aquel acto mágico de la medicina de antaño, cuando el médico ciertamente cambiaba el panorama del sufrimiento, tan solo con colocar su mano sobre el hombro del enfermo27. En otras palabras, el desarrollo tecnológico actual en el campo de la medicina ha afectado, y amenaza con hacerlo cada vez con más fuerza, esa necesaria corriente magnética que, cuando se establecen en forma fructífera, conocemos como relación médico-paciente.
Una medicina con un mayor grado de desarrollo en su tecnología de aplicación es, desde luego, más precisa pero también resulta mucho más costosa y se la observa así mismo incidir todos los días, negativamente, en el binomio del que cura con el que padece, como si atentara con la aplicación en la práctica del principio bioético de la justicia.
La práctica actual de la medicina enfrenta continuamente al médico facultativo con dilemas o problemas de tipo ético relacionados con los adelantos obtenidos en el campo tecnológico, ya sean éstos de carácter diagnóstico o terapéutico. Muchas decisiones de conflicto determinan que el médico no siempre desarrolle una conducta de respeto a las esperanzas y los deseos del enfermo debido a que en muchas directivas de los políticos, de acuerdo con la meta de salud para todos en el año 2000, se favorecen más las inversiones para la sociedad en su conjunto que para el individuo aislado. 28 Puede tratarse tanto de terapéuticas brillantes como los transplantes, como de diagnósticos obtenidos por medio de costosas metodologías como son las técnicas de imagen: tomografía axial computarizada, resonancia magnética nuclear y activación neutrónica, entre otras. A pesar de las indudables bondades tecnológicas de tales procedimientos, su elevado precio encarece sustancialmente los servicios médicos, limitando de manera considerable el número de individuos que pueden tener acceso a los mismos, aunque realmente necesiten de ellos para un diagnóstico preciso y de rigor. Esto va en detrimento de la aplicación consecuente de los principios bioéticos de autonomía, de justicia y beneficencia, con repercusiones adversas sobre la calidad de la medicina primaria, comunitaria o de familia, incluso de la secundaria y de la terciaria.
En los últimos tiempos se ha observado una tendencia, no despreciable, al abuso del empleo de los medios tecnológicos en la práctica médica, lo cual ha dado lugar a un número elevado de protestas dirigida contra los médicos y al mal empleo hecho por estos de pruebas diagnósticas sustentadas sobre una tecnología sofisticada. 16 La conclusión inevitable de lo referido es que muchos facultativos ignoran realmente la utilidad de las pruebas que indican en comparación con otras parecidas, ya sea en relación con su posible valor en diferentes situaciones clínicas o bien con respecto al costo real de tales pruebas. 29
Las causas del empleo abusivo de la tecnología avanzada en la práctica biomédica de hoy están representadas por el hecho de que muchas de tales tecnologías pueden irrumpir en el mercado sin haber sido sometida con anterioridad a un estudio cuidadoso, tanto en lo referente a los riesgos que conlleva su utilización como a los beneficios que brindan y la real superioridad de éstas sobre otros procedimientos ya consolidados por su empleo anterior.30
Con el daño iatrogénico se violan los principios bioéticos, los cuales deben prevalecer al margen de la necesaria aplicación y utilización de los avances tecnológicos que resultan de la aplicación, inteligente y consecuente, de los conocimientos científicos actuales; al margen, también, de la realización de las imprescindibles investigaciones biomédicas con sujetos humanos, necesarias para el conocimiento de los problemas que, al ser resueltos de manera lógica, van a contribuir de manera significativa a su felicidad, espiritual y material.
7. Conclusiones
La aplicación consciente y consecuente de los principios de la Bioética llevan, a todas aquellas personas responsabilizadas con las investigaciones y la prestación de servicios biomédicos, a una mayor competencia y mejor desempeño en el ejercicio de sus actividades, hacia una excelencia investigativo asistencial en el campo de la Biomedicina.
El necesario e indetenible desarrollo de la tecnología médica, en su aplicación concreta, puede conllevar la vulnerabilidad de los principios bioéticos, sobre todo, el de la justicia y el de la beneficencia, con detrimento de los beneficios que se pretenden alcanzar en los sujetos implicados.
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26. Woolhandler S, Himmelstein DU, Labar B, Lang S. Transplanted technology: third world options and first world science. N Engl J Med 1987;317:504-6.
27. Guarner V. Nuevas tecnologías y nuevos daños iatrogénicos. Gaceta Médica de México 1995;131(5-6):533-51.
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29. Jennet B. High technology medicine. Benefits and Burdens. Oxford:Oxford University Press; 1986.p.53-74.
30. Farrar J. Gastroenterology and the impact of the rise of technology in the United States. Ital J Gastroenterol 1989;21:49-52.
9. Resumen
Se realiza un esbozo del surgimiento y desarrollo de la Bioética como instrumento para discernir entre los bueno y lo malo, entre lo que puede ser aplicado a un individuo sano para que no enferme o enfermo para que cure, que no denigre o menoscabe, en lo más mínimo, ninguno de los aspectos propios o inherentes a su condición humana. Se describen los principios sobre los cuales se sustenta la Bioética y, finalmente, se hace un análisis de la importancia del desarrollo tecnológico en su proyección en el campo de la Biomedicina, resaltándose la posibilidad de la vulneración de los principios bioéticos como consecuencia de su aplicación, con el detrimento de los beneficios que se pretenden alcanzar en los sujetos implicados que ello conlleva.
Existe un estado de emergencia internacional por adecuadas normas en el contexto de una ética biomédica que en su práctica social avanzada borre, de una vez y por toda la desconfianza actual frente al indetenible progreso científico-técnico cuando este está dirigido específicamente, al estudio, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación del ser humano en sus dimensiones psicológicas, biológicas y sociales.
Aristóteles, hace 24 siglos, fue partidario de una concepción heterónoma del hombre, en la que el motor externo no era más Dios, sino la naturaleza, preconizando un desarrollo prudente y armonioso del ser humano hacia el bien. Él, fundador de la ética, la consideró como una rama específica de la filosofía, la que tenía por objeto el estudio de los hábitos o costumbres de los hombres, que no debe ser confundida con la palabra moral, que si bien equivale también, en su significado, a hábitos o costumbres, tiene una significación más restringida ya que por moral puede entenderse cualquier conjunto de reglas, valores, prohibiciones y tabúes procedentes desde fuera del hombre, que le son inculcados o impuestos por la política, las costumbres sociales, la religión o las ideologías, mientras que lo ético siempre implica una reflexión teórica sobre cualquier moral, una revisión racional y crítica sobre la validez de la conducta humana, o lo que es lo mismo, la ética deviene una justificación racional de la moral.1
Desde sus fuentes originarias la bioética médica ha servido, y en su esencia arde bien en alto, para discernir entre lo bueno y lo malo, entre lo que puede ser aplicado a un individuo sano para que no enferme o enfermo para que cure, que no denigre o menoscabe en lo más mínimo ninguno de los aspectos propios o inherentes a su condición humana. Así pensó el médico griego Hipócrates de Cos2 cuando consideró lo bueno identificado o reflejado en el orden natural y lo malo en su desorden, aunque ya Protágoras1, como sofista griego del siglo V, había propuesto la necesidad de procurar alcanzar y mantener en la práctica un acuerdo entre las llamadas por él normas de acción y el hombre, y que tal acuerdo fuera la medida de todas las cosas.
Así mismo, Platón2 , en su obra la República, planteó que el médico siempre ha sido considerado, respecto al cuerpo del hombre, lo que el monarca a la república y cuando fue absolutista o tirano, o ejerció el paternalismo propio de las relaciones familiares, hizo más daño que bien, y solo logró aliviar o curar cuando fue equilibrado en sus relaciones con sus semejantes, cuando fue prudente, justo, fuerte y templado.
En la Edad Media, los teólogos cristianos 2,3 consideraban que todas las relaciones que pudieran establecerse entre los seres humanos debían ser consecuencia de un orden natural predeterminado, esencialmente bueno, y que todo aquello que fuera en contra del mismo era obligatorio considerarlo malo, como el uso desordenado o no natural del cuerpo o de cualquiera de sus órganos, lo que llevó a pensar que la relación médico-enfermo, como relación social que es, tenía que efectuarse siguiendo también un orden natural predeterminado, por cuanto el médico lo que pretendía lograr en definitiva era un bien objetivo: la restitución del referido orden natural para lo cual, si era necesario, podía y debía proceder aún en contra del parecer del paciente.
Si bien Aristóteles puede ser considerado el padre de la ética, no fue otro que Kant E., un filósofo del siglo XVIII quien llegó a la formulación de los principios que están actualmente vigentes en relación con la misma. Él propuso una concepción autónoma por parte del hombre moviéndose en su tiempo y espacio existencial, enraizada o fijada en la razón humana y libre de cualquier influencia metafísica. 1
El universo intelectual referido, no cambió de manera significativamente importante hasta bien entrado el llamado mundo moderno; por ejemplo, la reforma protestante pretendió y consiguió, hasta cierto punto, sustituir la idea del orden natural predeterminado por el de autonomía o por el orden de la moral o de la libertad lo que conjuntamente con el descubrimiento progresivo de los derechos humanos, desde Locke2 hasta nuestros días, ha determinado que las viejas relaciones humanas establecidas conforme a las ideas medievales del orden jerárquico, empezaran a verse como demasiado verticales, monárquicas y paterno proteccionistas, planteándose como alternativa, a las mismas, otras de carácter más horizontal, democrático y simétrico. Fue precisamente con tal espíritu que se realizaron las grandes revoluciones democráticas del mundo moderno como la inglesa primero, la norteamericana después, algo más tarde la revolución francesa, la revolución de octubre y, porqué no también, la revolución cubana. 2
En la actualidad, los adelantos tecnológicos y el advenimiento de una sociedad pluralista que hace hincapié en la prevalencia de la autonomía del paciente instruido, integran en su conjunto una situación que resulta del todo compleja y constantemente cambiante, que exige, a su vez que la responsabilidad de la salud, en nuestro caso particular, debe ser compartida por el médico y el paciente, fundamentándose la misma en el conocimiento, el respeto mutuo y en la imprescindible combinación de la pericia y de la ética, y en cuyo contexto general ocupan un sitio de particular importancia la beneficencia y la justicia.2,4,5
El progreso de la humanidad, que tiene como sujeto protagónico el hombre, no está realmente reñido con la ética que ha de definir y conducir las relaciones sociales, de todo tipo, entre los mismos. Los avances de la ciencia plantean cada día, ciertamente, nuevos problemas éticos: las investigaciones y manipulaciones genéticas, la fertilización “in vitro”, las investigaciones que se realizan con fetos, las innovaciones tecnológicas, o lo que es igual, tantas esperanzas como peligros ante los cuales todos aquellos que desarrollan sus actividades científico-investigativas y de prestación de servicios, deben encontrar, por necesidad, el estrecho camino entre las ventajas enormes que se perfilan para la humanidad y los abusos o las desviaciones posibles que ello puede conllevar.6
El objetivo de este trabajo es contribuir a la comprensión de la importancia que realmente tiene la aplicación consecuente de los principios bioéticos en el trabajo integrado entre el enfermo y el personal técnico facultativo que lo atiende, específicamente en el campo de la tecnología médica.
Cuando en una Sociedad se respetan y aplican los principios bioéticos, el ser humano logra alcanzar un grado más alto de humanización, donde no puede influir ninguna corriente del mundo exterior en desarrollo, porque siempre se remitirá a la conciencia y a la dignidad interior de sus principios que, en muchas ocasiones, serán las respuestas a las diferentes circunstancias en que se vea sumergido.
Autor: Lic. Ileana R Alfonso Sánchez
Directora SubCentro Nacional de Información “Manuel A. Amador García”. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Cuba
Dr. Troadio L. González Pérez. Inv. Titular.
J Dpto. Servicio de Clínica de la Nutrición. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Cuba
Dra. Carmen Lena. Especialista de Medicina General Integral. Cuba
Dra. Rosa María Báez . Inv. Agregado. Directora Policlínico de Lawton. Cuba
Comunicarse en una actividad necesaria para lograr el conocimiento. Este espacio fue creado para posibilitar el conocimiento y el contacto con mis alumnos de las distintas escuelas y niveles. Una invitación al autoperfeccionamiento.
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jueves, 14 de octubre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
Problemas bioéticos de los trasplantes de órganos entre personas vivas
Problemas bioéticos de los trasplantes de órganos entre personas vivas
Grupo de Trasplantes
Coordinación de Trasplantes
Hospital Militar Central: "Dr. Luis Díaz Soto"
Dr. Juan M. Carral Novo 1 y Dr. Jaime Parellada Blanco 2
RESUMEN
La donación de partes regenerables de nuestro cuerpo a otros individuos, es un hecho habitual desde hace muchos años, sin embargo, cuando se trata de donantes vivos, la extracción tiene ciertos riesgos y la connotación ética es diferente. La donación entre vivos debe tener un carácter solidario y no comercial, de ahí la importancia de que sea un acto autónomo, libre de coacción. Cada órgano en particular tiene ventajas y riesgos cuando el donante es vivo. Su prohibición absoluta no aliviaría al problema actual de la escasez de órganos, especialmente en los niños. Hay países que por concepciones religiosas la prohíben. En nuestro país, el trasplante renal de donantes vivos representa el 4 % del total. Es necesario recurrir a esta donación siempre y cuando cumpla con las condiciones éticas requeridas: AUTONOMÍA, JUSTICIA, BENEFICENCIA y NO MALEFICENCIA. Son importantes la selección del receptor y la compensación del donante.
Palabras claves: bioética, trasplantes, donación de órganos
INTRODUCCIÓN
La donación de partes regenerables de nuestro cuerpo a otros individuos, es un hecho habitual desde hace muchos años, por ejemplo: las donaciones de sangre y más recientemente la médula ósea; y no plantean demasiados problemas éticos. Sin embargo, cuando se trata de órganos cuya extracción tiene ciertos riesgos, la connotación ética es diferente. 1
La donación de órganos entre vivos, tiene sus particularidades en el campo de la bioética, la cual representa en este sentido, la introducción de los valores y hechos al tomar decisiones para aumentar su corrección y calidad en los trasplantes. Una posibilidad real es contar con donantes vivos; es cierto que benefician al receptor, además de que el riesgo es bastante bajo y puede enfrentarse. Al hacer este análisis, hay que considerar ciertos valores, como la futilidad de la donación si existen donantes cadavéricos disponibles, el carácter solidario y no comercial y la importancia de que sea un acto autónomo, libre de coacción. 1
Ventajas y riesgos:
Es obvio, que los únicos órganos aceptables de un donante vivo son: uno de los 2 en caso de órganos pares, parte de 1 impar regenerable o en el caso de no regenerarse que su función no se afecte. 1
Trasplantes renales:
Marcaron un hito en la historia de los trasplantes, al ser los primeros en tener éxito. Se practican frecuentemente sin repercusión importante en el donante, hecho demostrado en los innumerables monorrenos congénitos o quirúrgicos que tienen función renal normal.
Las ventajas sobre los donantes cadavéricos son pocas, por ejemplo: puede elegirse el momento del trasplante, los períodos de isquemia son muy breves (solo minutos), elección del mejor momento clínico del receptor y estrechar los vínculos donante-receptor 2 . Sin embargo, constituye un riesgo no despreciable considerando una morbilidad entre el 2,5 al 8% 3,4 a pesar de su baja mortalidad: entre 0,1- 0,2%. 5,6
En 1994, varios países reportaban una incidencia considerable de trasplantes con donantes vivos, por ejemplo: Grecia el 42,2%, Países Escandinavos el 25%, Estados Unidos el 24 %, Italia el 15,2 % y Suiza el 12,2 %. En América Latina, sobresale Uruguay con el 16 %, en Cuba apenas alcanza el 4 %. 7
Trasplantes hepáticos:
Es un órgano impar pero regenerable, la hepatectomía o la lobectomía entrañan más riesgos para el donante que la nefrectomía, de todas formas la calidad de vida no se menoscaba por la pérdida de una parte de hígado y actualmente, existen equipos entrenados en cirugía hepática que reducen al mínimo los riesgos de intervenciones que antes parecían osadas. Los primeros trasplantes hepáticos con donante vivo, se realizaron en Brasil 8 y Australia, 9 obligados por las dificultades en la obtención de órganos y posteriormente en Estados Unidos 10 y Japón 11 donde solo se acepta la donación entre personas vivas por problemas religiosos. El trasplante va dirigido generalmente a niños, pues la masa trasplantable requerida es pequeña.
Sus ventajas son: la reducción del tiempo de espera; se puede elegir el momento oportuno para la cirugía sin llevar a un importante deterioro de la función hepática, se reduce el tiempo de isquemia y puede esperarse mayor tolerancia al injerto por la mayor histocompatibilidad entre parientes: padres y hermanos. 1 La morbilidad según otros autores 12-14 puede ser baja y se justifica por la mejoría del receptor y porque el donante es generalmente un familiar muy cercano. 15,16 Para el receptor hay mayor riesgo que con un hígado cadavérico, pues a largo plazo las anastomosis tienen resultados inciertos.
Trasplantes pulmonares:
Resulta más complejo aún que los anteriores, pues se trata de un órgano par pero no regenerable y con riesgos quirúrgicos significativos. Todos han sido realizados en niños, empleando un lóbulo de uno de los padres 17 ó 2 por cada uno de ellos. 18 Los resultados a largo plazo no son tan satisfactorios. 19,20
¿Es necesario recurrir al donante vivo?
Esta donación, compromete el principio de NO MALEFICENCIA por los riesgos a que se somete el donante, debe sólo practicarse cuando no hay otra alternativa aceptable. La única causa que podría justificar su ejecución es la insuficiente oferta de órganos cadavéricos. 21
Condiciones éticas para aceptar la donación entre personas vivas.
• Cuando sea la única alternativa: si la donación de cadáveres garantiza o prevé u tiempo de espera razonable, entonces no debe recurrirse al donante vivo.
• Ponderación adecuada riesgo-beneficio: en los trasplantes renales o hepáticos esto puede ser muy claro, pero en el caso de los pulmonares, habría que ser muy crítico por los riesgos que sufre el donante.
• Ofrecer las mejores condiciones técnicas y equipos quirúrgicos bien entrenados en estas intervenciones.
• En cuanto al principio de autonomía, el donante tiene que ser un adulto competente que decida por sí mismo sin ninguna presión, lo que sólo es posible en las siguientes circunstancias:
• Brindar información detallada sobre la indicación, los beneficios posibles del trasplante, los riesgos de las complicaciones incluyendo la mortalidad para él y el receptor, considerando el re-trasplante por fallo del órgano.
• Consentimiento informado por escrito del donante en presencia del equipo quirúrgico y autoridades judiciales.
• Someter al donante a una evaluación psicológica.
• No se permite la coacción, no se aceptará la donación de urgencia, pues entonces no hay condiciones de tranquilidad para decidir correctamente.
• El donante con información adecuada, es el único que puede decidir en un acto libre. 22
Respeto al principio de justicia.
Todos los hombres, merecen un trato social sin discriminación alguna; en materia de trasplante de donante vivo se respetaría este principio sí:
• La donación es solidaria y motivada por el afecto: en algunos países no ocurre así, 23 no debe existir remuneración para las donaciones sino que debe constituir un acto de altruismo y motivado por el afecto. Siendo reservada a donantes emparentados genética o emocionalmente.
• La comercialización de órganos, es inaceptable en todo sentido: hay que señalar el peligro de remuneración en los países que aceptan la donación de vivo no emparentado. Una persona en una mala situación económica pudiera recibir por la venta de un órgano, lo que acentuaría más las diferencias contribuyendo a la injusticia.1
Consentimiento del donante.
La extracción de órganos sanos de pacientes vivos, presenta problemas legales únicos, siendo el consentimiento informado el problema principal. 24
El consentimiento, como doctrina de AUTONOMÍA dentro de la relación médico-paciente, se solicita en la mayoría de los países de América Latina. El donante potencial presenta su consentimiento escrito para efectuar la extracción y puede retirar su consentimiento incluso en el momento de la operación. De esta forma se permite reflexionar detenidamente sobre la decisión y se protege al médico y al hospital, pues se archiva el documento, que sirve como defensa legal en caso de arrepentimiento posquirúrgico. 25
Generalmente, sólo se permite en estos países la donación de órganos de donantes adultos y en pleno uso de sus facultades, y está prohibida la donación proveniente de: niños, enfermos psiquiátricos, prisioneros y las mujeres embarazadas.
La prohibición absoluta según Sharpe, 26 puede ser demasiado severa, pues no alivia al problema actual de la escasez de órganos especialmente en los niños, que requieren órganos de tamaño aproximado al de sus órganos dañados.
Selección del receptor.
Los donantes vivos pueden designar al receptor del órgano donado, que generalmente es un familiar. Los 2 criterios médicos fundamentales son: la necesidad médica y la probabilidad del éxito, esta última es controvertida, pues pudiera estar afectada por la incompatibilidad inmunitaria, así como también la influencia de la disminución del apoyo de los padres en el pos-operatorio cuando uno de ellos es el donante. 27
A veces, hay conflictos entre la urgencia del caso y las probabilidades del éxito, destacándose que lo más importante es definir la indicación clínica del trasplante, de modo que la decisión se base en el beneficio para el paciente en términos de calidad de vida y rehabilitación en lugar de la simple supervivencia. 28
Además del criterio médico, es importante considerar la edad y la utilidad social del posible receptor, o sea, los posibles servicios que pueda prestar el paciente cuando se recupere. Esto es difícil, pues puede crear juicios sobre el valor relativo del estilo de vida y del trabajo de las personas. Sin embargo, contraponiéndose a la utilidad social, el estilo de vida se tiene en cuenta en la selección de los pacientes desde el punto de vista de la utilidad médica: no se considera injusto dar prioridad para el trasplante, a los candidatos cuyos estilos de vida han contribuido de manera decisiva al deterioro definitivo del órgano. El estilo de vida, también puede ser útil para pronosticar las probabilidades de éxito del trasplante. 28
Para contrarrestar estos problemas, se precisa la adopción de criterios médicos objetivos e independientes de categorías de valores sociales. 25
Compensación del donante.
Según Cotton y Sandler, 29 este aspecto abarca:
• Pérdida de ingresos: cubre el salario y otros beneficios afines.
• Gastos de la donación: exámenes complementarios, gastos de manutención (transporte, vivienda, comida), extracción quirúrgica del órgano, recuperación del paciente, cobertura de riesgos inmediatos y futuros, daños por la extracción del órgano. Generalmente, está normado que los donantes no deben incurrir en ningún gasto por concepto de extracción del órgano dañado. McDonald, 30 aboga por el subsidio estatal de los trasplantes, mediante el cual todos los receptores tendrían el mismo acceso a los órganos y serían tratados con EQUIDAD.
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30. - McDonald JC. The national procurement and transplantation network. JAMA 1988; 259(5): 725-6.
1 Especialista de I Grado en Cirugía General. Jefe Grupo Trasplantes.
2 Especialista de II Grado en Medicina Interna y en Medicina Intensiva y Emergencias. Coordinador de Trasplantes. Profesor Auxiliar.
Grupo de Trasplantes
Coordinación de Trasplantes
Hospital Militar Central: "Dr. Luis Díaz Soto"
Dr. Juan M. Carral Novo 1 y Dr. Jaime Parellada Blanco 2
RESUMEN
La donación de partes regenerables de nuestro cuerpo a otros individuos, es un hecho habitual desde hace muchos años, sin embargo, cuando se trata de donantes vivos, la extracción tiene ciertos riesgos y la connotación ética es diferente. La donación entre vivos debe tener un carácter solidario y no comercial, de ahí la importancia de que sea un acto autónomo, libre de coacción. Cada órgano en particular tiene ventajas y riesgos cuando el donante es vivo. Su prohibición absoluta no aliviaría al problema actual de la escasez de órganos, especialmente en los niños. Hay países que por concepciones religiosas la prohíben. En nuestro país, el trasplante renal de donantes vivos representa el 4 % del total. Es necesario recurrir a esta donación siempre y cuando cumpla con las condiciones éticas requeridas: AUTONOMÍA, JUSTICIA, BENEFICENCIA y NO MALEFICENCIA. Son importantes la selección del receptor y la compensación del donante.
Palabras claves: bioética, trasplantes, donación de órganos
INTRODUCCIÓN
La donación de partes regenerables de nuestro cuerpo a otros individuos, es un hecho habitual desde hace muchos años, por ejemplo: las donaciones de sangre y más recientemente la médula ósea; y no plantean demasiados problemas éticos. Sin embargo, cuando se trata de órganos cuya extracción tiene ciertos riesgos, la connotación ética es diferente. 1
La donación de órganos entre vivos, tiene sus particularidades en el campo de la bioética, la cual representa en este sentido, la introducción de los valores y hechos al tomar decisiones para aumentar su corrección y calidad en los trasplantes. Una posibilidad real es contar con donantes vivos; es cierto que benefician al receptor, además de que el riesgo es bastante bajo y puede enfrentarse. Al hacer este análisis, hay que considerar ciertos valores, como la futilidad de la donación si existen donantes cadavéricos disponibles, el carácter solidario y no comercial y la importancia de que sea un acto autónomo, libre de coacción. 1
Ventajas y riesgos:
Es obvio, que los únicos órganos aceptables de un donante vivo son: uno de los 2 en caso de órganos pares, parte de 1 impar regenerable o en el caso de no regenerarse que su función no se afecte. 1
Trasplantes renales:
Marcaron un hito en la historia de los trasplantes, al ser los primeros en tener éxito. Se practican frecuentemente sin repercusión importante en el donante, hecho demostrado en los innumerables monorrenos congénitos o quirúrgicos que tienen función renal normal.
Las ventajas sobre los donantes cadavéricos son pocas, por ejemplo: puede elegirse el momento del trasplante, los períodos de isquemia son muy breves (solo minutos), elección del mejor momento clínico del receptor y estrechar los vínculos donante-receptor 2 . Sin embargo, constituye un riesgo no despreciable considerando una morbilidad entre el 2,5 al 8% 3,4 a pesar de su baja mortalidad: entre 0,1- 0,2%. 5,6
En 1994, varios países reportaban una incidencia considerable de trasplantes con donantes vivos, por ejemplo: Grecia el 42,2%, Países Escandinavos el 25%, Estados Unidos el 24 %, Italia el 15,2 % y Suiza el 12,2 %. En América Latina, sobresale Uruguay con el 16 %, en Cuba apenas alcanza el 4 %. 7
Trasplantes hepáticos:
Es un órgano impar pero regenerable, la hepatectomía o la lobectomía entrañan más riesgos para el donante que la nefrectomía, de todas formas la calidad de vida no se menoscaba por la pérdida de una parte de hígado y actualmente, existen equipos entrenados en cirugía hepática que reducen al mínimo los riesgos de intervenciones que antes parecían osadas. Los primeros trasplantes hepáticos con donante vivo, se realizaron en Brasil 8 y Australia, 9 obligados por las dificultades en la obtención de órganos y posteriormente en Estados Unidos 10 y Japón 11 donde solo se acepta la donación entre personas vivas por problemas religiosos. El trasplante va dirigido generalmente a niños, pues la masa trasplantable requerida es pequeña.
Sus ventajas son: la reducción del tiempo de espera; se puede elegir el momento oportuno para la cirugía sin llevar a un importante deterioro de la función hepática, se reduce el tiempo de isquemia y puede esperarse mayor tolerancia al injerto por la mayor histocompatibilidad entre parientes: padres y hermanos. 1 La morbilidad según otros autores 12-14 puede ser baja y se justifica por la mejoría del receptor y porque el donante es generalmente un familiar muy cercano. 15,16 Para el receptor hay mayor riesgo que con un hígado cadavérico, pues a largo plazo las anastomosis tienen resultados inciertos.
Trasplantes pulmonares:
Resulta más complejo aún que los anteriores, pues se trata de un órgano par pero no regenerable y con riesgos quirúrgicos significativos. Todos han sido realizados en niños, empleando un lóbulo de uno de los padres 17 ó 2 por cada uno de ellos. 18 Los resultados a largo plazo no son tan satisfactorios. 19,20
¿Es necesario recurrir al donante vivo?
Esta donación, compromete el principio de NO MALEFICENCIA por los riesgos a que se somete el donante, debe sólo practicarse cuando no hay otra alternativa aceptable. La única causa que podría justificar su ejecución es la insuficiente oferta de órganos cadavéricos. 21
Condiciones éticas para aceptar la donación entre personas vivas.
• Cuando sea la única alternativa: si la donación de cadáveres garantiza o prevé u tiempo de espera razonable, entonces no debe recurrirse al donante vivo.
• Ponderación adecuada riesgo-beneficio: en los trasplantes renales o hepáticos esto puede ser muy claro, pero en el caso de los pulmonares, habría que ser muy crítico por los riesgos que sufre el donante.
• Ofrecer las mejores condiciones técnicas y equipos quirúrgicos bien entrenados en estas intervenciones.
• En cuanto al principio de autonomía, el donante tiene que ser un adulto competente que decida por sí mismo sin ninguna presión, lo que sólo es posible en las siguientes circunstancias:
• Brindar información detallada sobre la indicación, los beneficios posibles del trasplante, los riesgos de las complicaciones incluyendo la mortalidad para él y el receptor, considerando el re-trasplante por fallo del órgano.
• Consentimiento informado por escrito del donante en presencia del equipo quirúrgico y autoridades judiciales.
• Someter al donante a una evaluación psicológica.
• No se permite la coacción, no se aceptará la donación de urgencia, pues entonces no hay condiciones de tranquilidad para decidir correctamente.
• El donante con información adecuada, es el único que puede decidir en un acto libre. 22
Respeto al principio de justicia.
Todos los hombres, merecen un trato social sin discriminación alguna; en materia de trasplante de donante vivo se respetaría este principio sí:
• La donación es solidaria y motivada por el afecto: en algunos países no ocurre así, 23 no debe existir remuneración para las donaciones sino que debe constituir un acto de altruismo y motivado por el afecto. Siendo reservada a donantes emparentados genética o emocionalmente.
• La comercialización de órganos, es inaceptable en todo sentido: hay que señalar el peligro de remuneración en los países que aceptan la donación de vivo no emparentado. Una persona en una mala situación económica pudiera recibir por la venta de un órgano, lo que acentuaría más las diferencias contribuyendo a la injusticia.1
Consentimiento del donante.
La extracción de órganos sanos de pacientes vivos, presenta problemas legales únicos, siendo el consentimiento informado el problema principal. 24
El consentimiento, como doctrina de AUTONOMÍA dentro de la relación médico-paciente, se solicita en la mayoría de los países de América Latina. El donante potencial presenta su consentimiento escrito para efectuar la extracción y puede retirar su consentimiento incluso en el momento de la operación. De esta forma se permite reflexionar detenidamente sobre la decisión y se protege al médico y al hospital, pues se archiva el documento, que sirve como defensa legal en caso de arrepentimiento posquirúrgico. 25
Generalmente, sólo se permite en estos países la donación de órganos de donantes adultos y en pleno uso de sus facultades, y está prohibida la donación proveniente de: niños, enfermos psiquiátricos, prisioneros y las mujeres embarazadas.
La prohibición absoluta según Sharpe, 26 puede ser demasiado severa, pues no alivia al problema actual de la escasez de órganos especialmente en los niños, que requieren órganos de tamaño aproximado al de sus órganos dañados.
Selección del receptor.
Los donantes vivos pueden designar al receptor del órgano donado, que generalmente es un familiar. Los 2 criterios médicos fundamentales son: la necesidad médica y la probabilidad del éxito, esta última es controvertida, pues pudiera estar afectada por la incompatibilidad inmunitaria, así como también la influencia de la disminución del apoyo de los padres en el pos-operatorio cuando uno de ellos es el donante. 27
A veces, hay conflictos entre la urgencia del caso y las probabilidades del éxito, destacándose que lo más importante es definir la indicación clínica del trasplante, de modo que la decisión se base en el beneficio para el paciente en términos de calidad de vida y rehabilitación en lugar de la simple supervivencia. 28
Además del criterio médico, es importante considerar la edad y la utilidad social del posible receptor, o sea, los posibles servicios que pueda prestar el paciente cuando se recupere. Esto es difícil, pues puede crear juicios sobre el valor relativo del estilo de vida y del trabajo de las personas. Sin embargo, contraponiéndose a la utilidad social, el estilo de vida se tiene en cuenta en la selección de los pacientes desde el punto de vista de la utilidad médica: no se considera injusto dar prioridad para el trasplante, a los candidatos cuyos estilos de vida han contribuido de manera decisiva al deterioro definitivo del órgano. El estilo de vida, también puede ser útil para pronosticar las probabilidades de éxito del trasplante. 28
Para contrarrestar estos problemas, se precisa la adopción de criterios médicos objetivos e independientes de categorías de valores sociales. 25
Compensación del donante.
Según Cotton y Sandler, 29 este aspecto abarca:
• Pérdida de ingresos: cubre el salario y otros beneficios afines.
• Gastos de la donación: exámenes complementarios, gastos de manutención (transporte, vivienda, comida), extracción quirúrgica del órgano, recuperación del paciente, cobertura de riesgos inmediatos y futuros, daños por la extracción del órgano. Generalmente, está normado que los donantes no deben incurrir en ningún gasto por concepto de extracción del órgano dañado. McDonald, 30 aboga por el subsidio estatal de los trasplantes, mediante el cual todos los receptores tendrían el mismo acceso a los órganos y serían tratados con EQUIDAD.
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1 Especialista de I Grado en Cirugía General. Jefe Grupo Trasplantes.
2 Especialista de II Grado en Medicina Interna y en Medicina Intensiva y Emergencias. Coordinador de Trasplantes. Profesor Auxiliar.
Breves conceptos para una epistemología bioética
Breves conceptos para una epistemología bioética
1. Introducción
La bioética como ciencia surge por una parte, en respuesta al problema de la deshumanización de las ciencias de la vida, ya cada vez se realizaban mayor cantidad de experimentos en los cuales el respeto por la vida era mínimo o nulo, por otra parte ante los avances tecnológicos de la medicina que, planteaban y plantean problemas del orden ético, ante estas situaciones y teniendo en cuenta el gran avance que tuvo a partir de la década del sesenta los movimientos por el derecho de las personas, el movimiento por los derechos de los consumidores, y lo que se podría denominar como la segunda revolución enciclopédica pero, a un nivel de masificación dado por la sociedad de consumo, que llenó los negocios de revistas o diarios con enciclopedias médicas, hecho que le resto al médico el monopolio exclusivo de los conocimientos sobre el cuerpo humano y sus enfermedades más comunes.
Todos estos hechos dan como resultado el surgimiento de una disciplina que con el fin de unir las ciencias humanas con las ciencias biológicas, dando origen a una nueva ciencia, que tiene como característica principal la interdisciplinariedad.
El siguiente trabajo nace con el transcurso del tiempo y del intento de proporcionarle a la Bioética un marco epistemológico adecuado. Toda ciencia naciente o toda ciencia como tal debe en primer lugar tener un marco de trabajo, una metodología que la identifique y que la diferencie de las demás ciencias, no sólo por su fin sino también por la forma con que se acerca a ese fin. De esa manera se puede trabajar desde un marco teórico adecuado.
Para eso se parte del análisis de lo que se entiende por interdisciplinariedad, para seguir con el análisis de la bioética como ciencia interdisciplinaria, ambos trabajos fueron presentados en forma individual en las 1ras Jornadas Nacionales de Interdisciplinariedad realizado en Córdoba. El tercer trabajo, trata de la universalidad o no de la bioética como ciencia, planteado a partir de una ponencia presentada en el 2do Congreso Mundial de Bioética, dicho trabajo está escrito a partir de hipótesis y demostraciones, como un pequeño homenaje a Baruch Spinoza, y su Ética demostrada según el orden geométrico, dicho trabajo fue presentado en las 3ras Jornadas Nacionales de Bioética. En el último trabajo se trata de formular brevemente un esquema de lo que se entiende por una epistemología en la bioética, y es una ponencia que fue presentada en las 1ras Jornadas Provinciales de Bioética (Córdoba).
2. Interdisciplinariedad: Una necesidad
Desde el inicio del saber humano hasta nuestros días, las ciencias han sufrido una transformación, desde cosmopolita hasta la súper especialización, desde un conjunto universal de conocimientos hasta estamentos estancos sin ningún tipo de comunicación entre sí.
El conocimiento en paulatino aumento y la medida de capacidad de intelección del hombre frente a una realidad cada vez más amplia y superadora de ese entendimiento, ha dado como resultado que el ser humano tenga que ir limitando áreas de conocimiento, en zonas cada vez más específicas, para poder de esa manera, llegar a comprender en forma más profunda esa realidad que le rodea, pero la realidad no se ha dividido en estamentos, la realidad sigue siendo una. Nuestro mundo con sus intrincadas relaciones, complejas para nuestro entendimiento limitado, se hace también más incomprensible por el aislamiento que se produce entre las distintas especialidades, la falta de diálogo entre los especialistas nos hace ver que "el mal de la especialización tiene como consecuencia una esclerosis mental; el conocimiento deja de ser una relación con el mundo real, para desarrollar sistemas de abstracciones cada vez más estrechos y sin comunicación entre sí". -
El mundo, esa realidad repleta de relaciones que conectan a todos los elementos en un universo, se ve disgregado, parcializado y, las relaciones que los unen o los hechos únicos se ven desmembrados y parcializados por las distintas ciencias, de esa forma la ciencia física, por ejemplo, comprende al átomo de una manera y la química de otra.
A partir de esa premisa fundamental, surge la necesidad de una corriente que englobe las distintas ciencias, para poder encontrar un horizonte global de comprensión donde se puede analizar la realidad en su conjunto.
"La interdisciplinariedad se impone en todas aquellas partes donde las especialidades están institucionalizadas en sectores especializados, cuya coordinación es al mismo tiempo elaboración de una síntesis específica de las informaciones heterogéneas y especiales, siendo el objetivo, en todas partes y siempre, un objetivo de acción."
La interdisciplinariedad es una necesidad para poder comprender al mundo en forma global, para poder resolver problemas en forma global, para poder pensar una realidad que desestructurada en especialidades estancas y sin comunicación entre sí, nos hace perder de vista las relaciones del mundo, las relaciones del hombre con el mundo y las interrelaciones del mundo, porque "no se da el hombre aislado, como tampoco se nos dan las cosas aisladas."
Es esa pérdida de la visión universal del conocimiento, aunada a una búsqueda de soluciones a problemas que necesitan con mayor urgencia respuesta, no parcializadas, sino en forma total, como sería el medioambiente, la paz o la ética médica, es que la ciencias interdisciplinarias surgen como una necesidad de nuestro tiempo.
Es de la única manera que se puede retomar a un conocimiento donde la naturaleza sea respetada en su totalidad, donde el ser humano recupere su visión universal. "Entre nuestros contemporáneos, la reivindicación interdisciplinaria no es más que la reafirmación de la integridad perdida."
Pero como podemos hablar de interdisciplinariedad de la ciencia si se ha perdido, en el transcurrir de la historia, ese concepto de universalidad que se tenía en la época de los griegos o de los medievales, tener de nuevo un concepto de universalidad hoy por hoy es, tener un concepto de interdisciplinariedad y tener un concepto de interdisciplinariedad es recuperar la conciencia global del mundo.
3. Concepto y metodología
Tratar de conceptuar a la interdisciplinariedad, significa tratar de limitar sus alcance, sus metas y sus medios, definiéndola en un sentido estricto; aunque, de lograrlo, nos llevaría de alguna manera o, abarcar todas las posibles formas de interdisciplinariedad o bien a dejar de lado muchas de ellas; en ambos caminos cometeríamos errores conceptuales, una definición por demás abstracta y la otra, por lo contrario, demasiado estricta. Resta encontrar un justo medio donde la pluralidad de relaciones interdisciplinarias pueda ser abarcado, sin que de ello se conciba un concepto tan abstracto, que por sí no diga nada, ni tan práctico que de suyo deje relaciones sin poder ser encuadradas.
Así, se ve que "la interdisciplinariedad es más bien la asociación de la "información" procurada por varias disciplinas en su acto final, de una naturaleza tan compleja que es sin duda éste a quien ella debe su carácter "oscuro" desde el punto de vista de las exigencias científicas puras, generalmente satisfechas allí donde se adquiere una cierta homogeneidad del campo de ejercicio del conocimiento..."
Desde el punto de vista de la teoría, podemos llegar a vislumbrar una definición adecuada para la interdisciplinariedad pero, lo más interesante de ésta no radica en lo teórico sino en su carácter eminentemente pragmático, la interacción de la información que suministran las ciencias actuantes en un proceso interdisciplinario, lleva como ensamblador una problemática común a resolver y un objetivo común a alcanzar.
"Por tanto, no hay que concebir la interdisciplinariedad como un objetivo abstracto, sino más bien como un movimiento continuo desencadenado por las necesidades de investigación científica, un movimiento al cual se otorga de vez en cuando una forma bien definida en el marco de síntesis imaginativas y audaces."
Tener la imaginación y la audacia de unir disciplinas que parecieran contrapuesta, pensando en un objetivo y en una meta común es la tarea de la interdisciplinariedad, los límites sólo puede estar dados por los propios límites de los científicos para abrirse y aceptar el trabajo de otro científico, por el egocentrismo que, llevaría a discusiones vana y estériles sobre cual de las disciplina es la más importante y cual no. Por eso hay que procurar que la interdisciplinariedad no sea "un sillón vacío en el que todos ambicionan sentarse; corresponde a uno de los principales fines de la feria de las vanidades intelectuales."
Establecer límites es, en este caso, dar lugar a que todas las ciencias en juego, de acuerdo al objetivo buscado, sean importantes. Establecer una definición adecuada de interdisciplinariedad es darle el marco apto para que, todas las ciencias involucradas en un trabajo tengan el estatuto apropiado para, poder desarrollar su tarea.
De esa forma se puede decir que "la aproximación interdisciplinaria consiste, ante todo, en un intercambio recíproco de resultados científicos y en un desarrollo mutuo de las diversas disciplinas, comprendida la nueva disciplina que del propio intercambio surja."
Todo saber que surja del intercambio de las diversas disciplinas, puede concluir en una nueva ciencia, como el caso de la bioética, o no, ya que no es necesario ni condición de rigor que esto ocurra, pero lo que sí es necesario es el intercambio de resultados y el desarrollo conjunto de las ciencias que conforman el ámbito interdisciplinario, para que se puede concluir en un objetivo común, a partir no de un método común sino de una meta en común, ya que de que puede servir tener un andamiaje metodológico en común, si las metas no son las mismas, identificar el objetivo común es, en esencia darle a las distintas áreas el lugar a donde deben llegar, a partir de allí cada una o puede buscar un camino en común o su propio camino.
Tratar de definir un método único y universal sin conocer los objetivos o los elementos, es una discusión en vacío, "cuando alguien pregunta en general qué es lo que debe hacer un investigador,(como señala Feyerabend) mi respuesta es: ¿qué investigador?, ¿cuál es su problema?, ¿con qué medios cuenta?, ¿quiénes son sus colaboradores?, etc. y si no recibo ninguna contestación a esta preguntas yo tampoco puedo responder a la cuestión que se ha planteando excepto diciendo "todo es posible", pues en verdad vista las cosas así, en abstracto, todo puede suceder"
Situarse en el campo de la investigación para poder determinar el método a seguir, es en esencia, valorar todo el cuadro de situación con que, el conjunto de investigadores que se abocan a la tarea, cuenta., determinando la viabilidad del o de los métodos, la confiabilidad y si puede ser el que conduzca a buen puerto la investigación, pero en un mundo de teoría, en un mundo abstracto, donde todo se puede investigar y todas las ciencias se pueden agrupar, hablar de un método universal, es simplemente realizar un ejercicio mental que puede o no servirle a los investigadores, pero que en síntesis, no les resuelve problemas cruciales.
Cuando la investigación está en camino, cuando el problema ha sido planteado, cuando los objetivos parciales, lo medios con que se cuenta y, las disciplinas que tienen interés en participar, científicos mediante, está establecido, el método va a depender de las partes y de la acción, simplemente y para concluir se va destacar que "la investigación operacional vale otra vez como paradigma de la interdisciplinariedad: recuerda su destino pragmático y el estadio final complejo en que se efectúa un tránsito tan esperado como no teórico, puesto que se sitúa en el plano de lo que presidirá en lo esencial: la ejecución de tareas determinadas."
Y es allí, con una visión previa del campo de batalla, que esta delante de nuestros ojos, donde se verá la acción a desarrollar, no en un escritorio lejos de los investigadores, lejos del tema a investigar.
Es allí donde se desarrollará en síntesis la tarea más importante de la interdisciplinariedad, ya que sólo en ámbito práctico se podrá comprobar si las relaciones que surgen de la interdisciplinariedad se dan adecuadamente o son simplemente deseos escritos de un soñador que se imagina a todos los científicos trabajando por un mundo mejor.
4. Bioética
Desde que el hombre inició sus actividades de mejorar la salud de sus semejantes como médico brujo, hasta la actual y moderna medicina, se han logrado cada vez mayores avances que parecieran no tener límites, salvo el del propio conocimiento y naturaleza humana.
Avances que parecieran no tener límites en lo científico pero, ¿qué límites tienen en el orden de las relaciones entre los hombres, en el orden del buen vivir? ¿Qué sentido tiene prolongar una vida totalmente vegetativa?¿Qué derecho tiene el médico de ordenarle a un paciente a realizar un tratamiento en contra de su voluntad?.
Todas estas preguntas nos llevan a formular la siguiente, ¿Podemos hablar de una ética biológica, de una ética médica?. La respuesta es que no sólo se puede hablar sino que se debe hablar, tratar y analizar una Ética Médica, para que la ciencia médica que, trata de mejorar la condición de vida del ser humano, no pierda de vista que trabaja con seres autónomos y con conciencia de sí.
Para poder lograrlo es menester que todas las partes involucradas en el problema de la salud y de la ética puedan dar su opinión, de esa forma se lograría el consenso necesario para poder recorrer el camino de los problemas que surjan de las relaciones cotidianas entre médico y paciente.
Pero los avances de la técnica no sólo han afectado al hombre en la relación médica, también cuando ésta afecta al medio ambiente, no solo como hábitat, sino como planeta-casa, lo afecta, además cuando cualquier ser vivo de la escala de la naturaleza es dañado, directa o indirectamente el hombre va a sufrir consecuencias. Por esa causa, la técnica no puede desarrollarse lejos de una tradición humanista, "si hay 'dos culturas' que parecen incapaces de hablar una a la otra - ciencia y humanidades -, y si esto es parte de la razón por lo que el futuro se muestra tan incierto, entonces posiblemente deberíamos tender un 'puente hacía el futuro' construyendo la disciplina de la Bioética como un puente entre las dos culturas"
Desarrollar la bioética es tan crucial como el mismo desarrollo de las técnicas que permiten los adelantos científicos, lograr un progreso conjunto es lograr que la fría teoría entre en contacto con lo mejor del espíritu.
Lograr un desarrollo armónico de ambas partes es una tarea no poco fácil que, a la luz de nuestra era contemporánea vislumbra no sólo problemas del orden de la investigación, sino conflictos de intereses económicos y políticos, problemas que en última instancia, hacen más urgente el florecimiento de la bioética.
Hablar de bioética es hablar del “estudio sistemático de la conducta humana en el área
Comprendida la bioética bajo la luz de la definición de la Enciclopedia, nos remite en primer lugar al estudio sistemático de la conducta del hombre, pero no remite a un nuevo tipo de sistema ético, como constituiría el evolucionismo con bases en el neodarwinismo, sino que remite a una rama de la ética filosófica, dentro de la cual se suele distinguir la ética descriptiva, la metaética y la ética normativa.
Cada una de las partes de esta gran división conlleva una serie de estudio característico de ellas; la descriptiva verá la génesis de las costumbres o creencias de una sociedad o pueblo y remite a una antropología, sociología e historia. La metaética formula definiciones precisas de los términos usados en ética que, serán aplicados en una ética normativa, donde se regulan los actos y lleva a la praxis de la ciencia bioética. A su vez se pude dividir a la bioética, siguiendo la definición de la Enciclopedia, en lo que corresponde a la área de las ciencias de la vida, donde nos encontraríamos con los problemas relacionados al medio ambiente, la vida de los animales, los experimentos científicos que se realizan con los animales, y la ubicación del hombre en un sistema ecológico que él se niega a ocupar como ente responsable de sus actos.
Esta rama dentro de la bioética, con gran auge en la actualidad, dada la importancia que a tomado el problema del medio-ambiente, es un campo totalmente interdisciplinario, como toda la bioética, donde los especialistas del tema, ecologistas, ingenieros ambientalistas, biólogos, médicos y hasta las propias personas afectadas por el problema, deben unirse para analizar una situación que, con el transcurrir del tiempo se hará insostenible, de más es decir, que problemas como la falta de agua potable, o la destrucción de los bosques y la contaminación de la atmósfera, también atañe a la salud del hombre, en forma totalmente directa, en algunos de los casos o en forma indirecta en otros.
Incluir especialistas de todas las ciencias afectadas puede ser una gran medida, pero no valdría de nada, si dentro de ese grupo no se incluye un representante de las personas afectadas por el problema, ya que son ellas las que sufren el problema y los que la solución ayudará o no, pero en todos los casos es la vida de esas personas a las que se afecta, no la de los especialistas.
La otra rama de la bioética, y siguiendo la definición de la enciclopedia es la que se ocupa de la salud, esta por los temas que trata, por la cantidad de problemas que surgen cotidianamente y por que trata de la relación directa de humano con humano, es la rama de la bioética que más desarrollo a tenido, y que más impulso, desde los EE.UU. ha obtenido.
Dicha rama de la bioética, conocida también como ética biomédica puede "ordenarse en tres grandes capítulos, concernientes strictus sensu a la ética profesional, la bioética general y la bioética especial, la primera comprende los problemas morales de la relación terapéutica, como la confidencialidad, la veracidad y la privacidad (consentimiento informado) en un contexto deontológico de derechos y deberes de los médico enfermo, y la eticidad de la atención de la salud, como el derecho a la misma, ... la política de macro y micro recursos. La segunda abarca las decisiones de moral política sobre población, investigación del medio-ambiente, investigación científico-tecnológica, la guerra. La tercera tiene que ver directamente con la intervención biotécnica en la vida humana, desde el nacimiento a la muerte y comprende todo el alfabeto de la bioética: a) los temas a de la genética, la contracepción, la esterilización, el aborto y las tecnologías reproductivas.. b) los temas b de la experimentación humana y el control de la conducta (psicofarmacología y psicocirugía); c) los temas w de la definición de la muerte, eutanasia, y prolongación de vida."
Todos estos temas generan, de por si problemas que día a día van superando a las respuestas que se puedan obtener, eso hace que la bioética sea una ciencia naciente, donde cada vez se hace más necesario el trabajo, no sólo en el plano de la teoría, sino también en el plano de la praxis.
La naturaleza interdisciplinaria de la bioética, involucra en su parte teórica por lo menos a la filosofía, la biología y la medicina, pero no es sólo el ámbito ético, "ya que se trata de un área interdisciplinaria en la cual la dimensión puramente ética no puede ser abstraída de las dimensiones social, económica, política , religiosa, etc.. Quizá la bioética es interdisciplinaria tanto por ética como por necesidad, pues con ella esta en juego opciones fundamentales sobre el homo-sapiens-faber, ahora en condiciones de transformar su propia naturaleza biológica, lo cual compromete el destino común de la humanidad, y por eso cuanto en bioética se diga a nadie resulta ajeno y es responsabilidad de todos."
El desarrollo de la bioética se debe eminentemente a la práctica, y en gran medida a los primeros comités de Ética Hospitalaria, cuyo primer antecedente se cuenta con el comité formado ad hoc para el caso de Karen Quinlan, paciente en estado de como profundo que se mantenía artificialmente con vida, ante un pedido de los familiares de quitarle todo sustento artificial ante la justicia, esta determina la formación de un equipo interdisciplinario, constituido por un eticista, un sacerdote, el equipo médico y juristas, toma la determinación de quitarle el sustento artificial (respirador), además podemos sumar los casos de Nanzi Cruzzan, Baby Doe y Baby Jean Doe.
A partir de estos casos y con antecedente en la base jurídica de los derechos de los pacientes, de los movimientos constituidos en los EE.UU. para los derechos de las personas, empieza un auge de la consideraciones éticas y el cuestionamiento de una medicina paternalista y autoritaria por parte de los profesionales de la salud, hacia una medicina que respeta el derecho de la persona.
Desde ese momento se forma lo que constituye y a posterioridad se denominó el modelo americano de bioética, "dicho modelo supone una teoría de los niveles de justificación moral, distinguiéndose teorías éticas, principios normativos y reglas aplicadas a juicios prescriptivos particulares."
Las teorías éticas basadas principalmente en el modelo telológico de Mill y Bentham, que reconoce una marcada tendencia casuística, tiene gran aplicación para los Comité de Ética Hospitalarios, donde se hace necesario un análisis particular de cada situación y de cada paciente en particular, pero es desvirtuado en este modelo, por la férrea decisión de darle a las norma morales, autonomía, justicia, beneficencia y no-maleficencia, el carácter de principios y, por lo tanto, aplicables en todos los casos a rajatabla. El paciente es autónomo en todos los casos, y eso es un punto de vista incuestionable.
"El modelo bioético norteamericano caracterizado como standard tiene gran eficiencia didáctica y seguramente cumple con dos objetivos pedagógicos: cultivar en los profesionales de las disciplinas biomédicas las virtudes morales.... y promover la eticidad de las instituciones de la salud con los valores de Bienestar, la libertad y la equidad en la sociedad."
Pero, y valga para señalar como crítica, transforma a los bioéticistas en meros formuladores de cánones preestablecidos, en técnicos que dado un problema, ponen en juego reglas ya conocidas y enmarcan el problema dando una respuesta ya acordada. De esa forma, los problemas concretos y reales se vuelven números y estadísticas, los cuales se resuelven con fórmulas y principios que, abstrayendo toda problemática real transforma a las personas en meros esquemas de la realidad.
"Como señala Arthur Caplan, uno de los más duros críticos del modelo standard de bioética en los EE.UU., que lo ha caracterizado de 'ingeniería moral'", de esta forma la ayuda que puede brindar la bioética se transforma en un mero recitado de fórmulas que no ayuda a nadie, transformando a los estudiosos en bioética en especialistas que mediante reglas, cuasi mesiánicas, resuelven los problemas de la humanidad, mientras ésta se debate en la incertidumbre de problemas concretos, que por su misma delimitación necesitan de un análisis y estudio específico.
De lo anterior, se puede inferir que la bioética, aunque contenga, como se digo, una parte metaética, su impronta es casuística y es la casuística la que determina si las normas o los, si se quiere, mal llamados principios, son aplicables y de que forma.
La elasticidad de las normas, esta dada por el hecho de que, se trabaja en una relación de persona a persona, con todas las interrelaciones y ámbitos que eso implica; no se puede aislar a las personas de su contexto socio-cultural, de su medio económico, de su ámbito familiar e ir con una cinta métrica valorando sus problemas. Cuando está en juego la salud de una persona, cuando está en juego, en ultima instancia la vida de una persona, las reglas pasan a un segundo plano, primero es el caso, y después la aplicación de la normas.
Esto no implica la negación de las normas morales sino, la adecuación de las normas morales a problemas concretos y, esa es la función más importante de los Comité de Ética Hospitalaria, allí donde se presenta el problema determinado, donde el médico se enfrenta cotidianamente con el paciente, es que se debe tomar la decisión, donde todas las partes que están involucradas en el problema, forman parte.
Así se ve que los Comités de Ética Hospitalaria son los ámbitos donde la bioética se vuelve eminentemente pragmática, donde la aplicación de las normas se hace casuística y, como en el caso de los comités formados para problemas coyunturales de medio-ambiente o naturaleza, en donde la bioética se explaya, mostrando su objetivo fundamental, valorar los avances de la tecnología, los avances de la sociedad, bajo la luz de un humanismo.
Bioética de los pueblos, bioética Universal.
¿Se puede hablar de una bioética universal?, ¿ha llegado la bioética como ciencia, a tener un status epistemológico tal, que podemos hablar de una universalidad? En el II Congreso Mundial de Bioética, el Dr. Ren-Zong Qiu, presentó en su exposición que los pueblos de Oriente, China y Japón, iban a reunirse para realizar entre ellos una bioética que considerara la cultura y la ética de su pueblo, lo que fue severamente criticado ya que pretendía dejar de lado los principios de la bioética.
Lo que se criticaba, también era el supuesto que subyacía, era la negación de una bioética universal, ya que si todas las culturas construían su propia bioética basada en su acervo cultural, la pretendida universalidad de la bioética no existiría, y los mentados principios se desvanecerían, pero la cosa no se puede hacer tan extremista, ni la negación total de una bioética universal, ni tratar de imponer una bioética que sea absolutamente universal.
Se tratará de realizar en este trabajo una breve apología de la ponencia del Dr. Ren-Zong Qiu, que en última instancia es una apología de las bioéticas regionales, a partir de tres pilares, el de la ética, el de la medicina y el de la antropología cultural.
5. Ética
Hipótesis:
No podemos afirmar que exista una sola y única ética y que ella sea la verdadera y universal, sino que hay una pluralidad dentro de la universalidad y que ella es consensuable.
Demostración:
Desde el punto de vista de la ética se puede partir desde los orígenes de la palabra misma, ésta como bien señala Heidegger, viene de que indica el lugar en donde el hombre habita, pero no es exclusivo del lugar físico, ya que los griegos tenían la palabra que señala el lugar físico por excelencia, quiere decir más bien el lugar en donde el hombre, por costumbre, habita. La palabra clave es "costumbre", ella indica que la persona habitualmente habita en ese lugar, y por lo tanto adquiere las usanzas y los hábitos de ese lugar, por lo tanto las normas de conducta. No es igual la conducta de un habitante de la ciudad de Nueva York a uno de Buenos Aires, ni de uno de Buenos Aires a uno de Salta o Córdoba, aunque hay rasgos de conductas comunes hay otros que son peculiares del lugar de donde se habita. Ya que de las costumbres surgen actos de conductas y siendo los actos los que son juzgados como buenos o malos, es decir que de las costumbres en última instancia surgen las normas morales primarias de un pueblo, esto hace que muchas veces actos considerados como éticamente reprochables en una región, en otras son considerados irreprochables, ejemplo, es moralmente reprochable circular a las 3 o 4 de la mañana por una ciudad de EE.UU., para un muchacho de 17 años, sin embargo, en mi ciudad es normal y moralmente irreprochable.
Podemos citar más casos, no sólo comparando ciudades distintas donde quizás el acervo cultural es el mismo, sino entre culturas completamente distintas, donde la diferencia de concepto moral primario es distinto, valga citar las costumbres de los pueblos de África o de las culturas de los pueblos de Oriente.
Se puede alegar que eso es moralidad y no ética, que la ética para que sea tal, tiene que ser sistemática y poseer un fundamento más allá de la ética misma, pero ¿cuáles normas no poseen un fundamento? y ¿qué dificultad puede haber en sistematizar las normas morales?. En cierta forma es como la discusión si la filosofía es ciencia o no, ¿qué criterios son los que usamos para decirlo?, y a esos criterios ¿qué criterios se usaron para evaluarlos?, y así ad infinitum.
Así mismo, supongamos que tenemos un criterio y que, solamente consideramos a los conceptos éticos, ¿qué me lleva a decir que tal o cual sistema ético (no los voy a nombrar ya que desde Sócrates que fue el primero en tratar el problema ético en forma primaria hasta Apel sería una tarea muy larga e inútil) es “EL SISTEMA ÉTICO”, único y totalmente verdadero y que sus premisas y consideraciones son aceptadas universalmente?. Si la ética, como ciencia es el estudio de las costumbres de los hombres y de cada pueblo, región y aún más en la era que vivimos, la cual la podemos denominar de egohedonista, del sujeto en su más completa individualidad, que se maneja no ya por conceptos generales, sino por creencias particulares y a partir de allí, en forma totalmente autónoma, sin necesidad de buscar una justificación más allá de él , crea todo un sistema de justificación de sus propios actos. ¿Cómo podemos hablar de un sistema universal, si cada individuo se apoya en su propia creencia? O hablamos de la pluralidad de la universalidad, y en esa pluralidad del consenso de los conceptos, o se haría una confrontación entre todas las teorías eliminando las que se contrapongan hasta dejar sólo una; pero, así mismo, no se podría tener la certeza que esa sea la única teoría posible. Por lo tanto lo mejor es hablar de una pluralidad en la universalidad y dentro de la pluralidad, del consenso de los conceptos.
6. Medicina
Hipótesis:
Aunque la medicina se entiende en el mundo de manera similar como la ciencia del arte de curar, ésta se ha desarrollado de múltiples maneras.
Demostración:
En todas las culturas la medicina se ha entendido como el conocimiento que el hombre posee para aliviar el dolor de las personas que sufren, pero lo que es innegable es la forma que en el desarrollo han adquirido. No es lo mismo la medicina Occidental, con sus raíces Egipto-greco-Judea, que la medicina oriental.
Esta triple raíz le da a la medicina occidental, una impronta particular, no mejor ni peor que las otras formas de entender a la medicina, pero sí un caudal cuasi-ecléctico, la medicina de Egipto aportó todo el caudal en el conocimiento físico y fisiológico del cuerpo humano, la griega el aporte del psique como elemento formativo del hombre y la etiología de las enfermedades y la judea, la unión de esas partes en una unidad, corpoespiritual.
Pero en otras regiones del mundo se iba desarrollando al mismo tiempo una forma de entender la medicina que no es igual a ese desarrollo, en Oriente la medicina estuvo fuertemente unida al espíritu religioso, de igual manera que en los pueblos americanos y en los pueblos de África, se señala que hablamos de pueblos primitivos, pero Oriente, cuya medicina con base holística es completamente distinta a la Occidental, con un trasfondo cultural tan propio, no es de un pueblo, epocalmente hablando, con menor desarrollo que los pueblos de Occidente, ya que la cultura Oriental es de mayor antigüedad que la Occidental.
Pero lo que eminentemente cambia y es lo sustancial del cambio, es el fundamento o para llamarlo más simple, la base cultural en donde se apoya la forma de entender a la medicina, cada pueblo tiene una base cultural distinta, y es esa base cultural la que lleva en última instancia a las diversas formas de entender la enfermedad y la cura.
“La ‘salud’ y la ‘enfermedad’ no sólo son preocupaciones biológicas, debemos superar el pensamiento, la terminología, la actitud, el enfoque y el planteo histórico de una práctica, así no se vaciará de contenidos y significados necesarios.
El soporte es nuestra realidad concreta, constituida por una sociedad con modos de producción y cultura que señalan una totalidad, que expresan un pensar diferente al molde occidental. De esta manera la severidad de la historia de la medicina, más allá de su dogmatismo, tendrá que reconocer la diversidad o especificidad de sus componentes, en las combinaciones de los mismos la utilización de unos elementos más que otros entre los tecnológicos, los naturales, actitudinales, etc.”
Reconocer las distintas formas de ver la medicina es en última instancia reconocer la autonomía del enfermo.
7. Antropología cultural
Hipótesis:
El desarrollo cultural distinto, presupone una antropología cultural distinta, pero no inferior o superior, simplemente distinta.
Demostración
¿Por qué el último pilar el de la antropología cultural? Porque como dijo Kant, todas las preguntas se resuelven en la última, qué es el hombre y, no podemos hablar de una antropología cultural desde Occidente, sin hacer un acto de reconocimiento de culpa por los errores cometidos. Occidente en el transcurso de su historia a tenido significativos contactos con otras culturas, siendo ella por actos de guerra o dominio, la única cultura sobreviviente, eso ha hecho que Occidente se arrogara el título de la cultura por excelencia.
Ser la cultura por excelencia ha sido quizás el resultado de extender la práctica colonialista a todos los órdenes, o de extender su supremacía como potencia económica en todos los ordenes o simplemente una forma más de dominio, sea cual fuera el motivo, Occidente siempre que entró en contacto con otras culturas, las trató a éstas, en un primer momento de la historia, con desprecio y soberbia tratando de destruirlas; en un segundo momento, cambia la actitud, siendo la nueva del tono paternalista, tratando a las otras culturas como niños en una etapa del desarrollo que los va a llevar a la etapa adulta, o sea ser como Occidente. En las dos formas hay un menosprecio total a la cultura de contacto, menosprecio no solo injustificado, ya que Occidente es superior con respecto a qué, ¿quién determina la escala de valores a ser tenida en cuenta para la medición? ¿Con qué parámetros puede uno decir que una cultura es superior a la otra?.
Todas las culturas tienen una etapa de evolución propia, y no comparable sino a ella misma, decir que una cultura es superior a otra, es como hizo Occidente, tomar parámetros propios y a ellos aplicarlos en todos los aspectos y en toda forma; dando como resultado que lo que no se regía a esos parámetros era inferior, y por lo tanto destruible.
De esa forma Occidente no sólo hizo que riquezas invalorables de otras culturas se pierdan, sino que ella misma perdió por la falta del diálogo enriquecedor con las otras culturas, la posibilidad de entender más de sí misma y de las demás.
8. Conclusión
Hipótesis final:
Si existe una pluralidad de sistemas éticos, distintas maneras de entender la medicina y no hay un solo acervo cultural, ya que todos son respetables, existirá una bioética universal sí y sólo sí, esta surge del consenso de todas las bioéticas regionales a través del diálogo enriquecedor y fraterno.
Demostración:
Siendo la bioética una ciencia nueva y, que surge de la necesidad de enfocar problemas concretos desde un aspecto interdisciplinario, por lo tanto depende de fondo, que las otras ciencias que la componen, logren una unión y entendimiento. Hablar de una universalidad o no, es hablar de que grado encontramos en las ciencias que hay en su interior y, viendo que cada región puede tener su ética, que cada región puede tener su forma de entender la medicina y que, cada cultura es por sí misma respetable, podemos decir que la bioética, que en cierta forma es la suma de todos esos elementos, también va a tener raíces particulares en cada pueblo o región, y cada bioética regional o de cada pueblo tendrá su propio rasgo, o no; pero será la que surja de ese pueblo y no de la imposición de una bioética que venga ya predigerida y ya totalmente elaborada, será la idea de ese pueblo.
Desde ellas y en el diálogo fraterno y enriquecedor es que, van a surgir a través de las coincidencias y salvando las diferencias, una bioética verdaderamente universal, sino, si se impone una bioética sobre las demás, cualesquiera que ésta fuere, lo único que lograríamos es obligar y, por lo tanto, la esencia de la bioética que es la de proteger y liberar al hombre estaría desvirtuada, transformándose en una nueva forma de imperialismo, sumándose a los ya conocidos imperialismos culturales y económicos.
Bioética
Breve esquema para una epistemología interdisciplinaria
Hace un par de años salieron publicados en la revista Análisis Filosófico dos artículos que llamaron mi atención, uno era de Stephen Toulmin, De que manera la medicina le salvo la vida a la ética , no voy a entrar en detalles de lo que se trataba en él, bastará con decir que la postura de Toulmin estaba dada en que la ética con el transcurso del tiempo se había transformado en una meta-ética, dejando de lado los problemas pragmáticos para dedicarse a la discusión teórica y alejada de la realidad, y que a principio de siglos la medicina, planteando problemas urgentes e inminentemente prácticos la devolvió al lugar que tenía en sus épocas lejanas; como el mismo expresa: "Al reintroducir en el debate ético los trajinados tópicos planteados por los casos particulares, obligaron a los filósofos a abordar una vez más los problemas aristotélicos del razonamiento práctico, que habían permanecido durante demasiado tiempo al margen. En este sentido, ciertamente podemos decir que, durante los últimos veinte años, la medicina 'le salvó la vida a la ética', y le devolvió una seriedad y pertinencia humana que - al menos en los escritos de entreguerras - parecía haber perdido para siempre."
El segundo artículo era una respuesta al anterior, de María Julia Bertomeu, El eticista como "antrhopos megalopsychos". De la tiranía de los principios a la tiranía de los expertos . Artículo por demás interesante, donde en cierta forma trata de encontrar un justo equilibrio, que en la concepción de Toulmin se pierde, ni totalmente práctica ni totalmente teórica, una casuística sin un marco conceptual, puede caer en un total relativismo y, en donde el eticista pasaría a convertirse en un experto cuya voz sería la única autorizada, y la bioética, caería como señala Bertomeu, en una tiranía de expertos, perdiéndose de vista la impronta liberadora que tiene ella y, como ella lo expresa: "La propuesta de Toulmin y Jonsen ha tenido, entre otros, el gran mérito de popularizar a la 'ética clínica', aquella que de modo simple y accesible pone al alcance de los legos las posibles soluciones éticas para los dilemas corrientes de la práctica de la medicina. A su vez posee el valor de proponer una teoría plausible para argumentar dentro de contextos socialmente determinados y superar, de este modo, la acusación de falta de racionalidad que ha pesado con frecuencia sobre las argumentaciones prácticas. Sin embargo no contar con criterios normativos independientes de los contextos de aplicación, carece de fuerza crítica. Pero la ética no debería renunciar nunca a elaborar herramientas transformadoras. Si la medicina le ha salvado la vida a la ética, lo ha hecho de un modo que no todos estaríamos dispuestos a admitir. Al igual que otros procesos profundos de cambio social y cultural, los dilemas morales que plantea la bioética requieren en el ámbito teórico de un trabajo claramente interdisciplinario y en el práctico de ciudadanos dispuestos a deliberar en democracia sobre cuestiones acerca de las cuales posiblemente nunca puedan lograrse consensos definitivos. "
En esta discusión, hay puntos de acuerdo y otros totalmente opuesto; se coincide en que, la bioética es inminentemente interdisciplinaria, hecho que a esta altura del desarrollo bioético es incuestionable, y el disenso se da en, más allá de todo el palabrerío, cual de las ciencias que conforman ese grupo interdisciplinario es más importante, si la parte práctica es fundamental, o sea la parte biológica médica, ó la parte filosófica, o sea la parte ética. Más allá de las posturas determinadas y, de quien se acerca más a lo que considero real, la discusión me recordó una frase en un libro que trataba sobre la interdisciplinariedad, decía que ésta es "un sillón vacío en el que todos ambicionan sentarse; corresponde a uno de los principales fines de la feria de las vanidades intelectuales."
Quienes quieren ocupar ese sillón vacío, no solo quieren ocupar el primer puesto en la "feria de las vanidades" sino que también quieren presidir los debates, teniendo doble voto en las cuestiones discutidas y, es sabido que cuando las discusiones toman carriles extraños a los del problema mismo que las causo, cuando la discusión va más allá de encontrar una respuesta acertada, y se dirige como primera instancia a una lucha de poder entre las partes que discuten, la única que pierde es la razón, y el principio que sustenta a la interdisciplinariedad, que es el de la igualdad entre las ciencias participantes, se pierde en vanas y estériles discusiones, que dejan la mayoría de las veces grandes interrogantes a los que ven esa discusión desde afuera, por ejemplo, ¿es la bioética, una ciencia independiente o es el mero aglomerado de distintas ramas del saber médico? ¿Es una parte de la ética aplicada? ¿Es un nuevo tipo de saber que se puede encuadrar dentro de las ciencias médicas, como es histología, fisiología, bioquímica, etc.? ¿Es una rama de la biología?, ¿Es una nueva ciencia o es simplemente una moda?, etc. Muchas preguntas para tan pocas respuestas, por esa causa es que se tiene que partir de lo único en que se está de acuerdo, que es interdisciplinaria, de allí, que se presenta en forma urgente la necesidad de definir a la interdisciplinariedad, para dar una respuesta al problema partiendo desde lo más básico.
Se puede decir que "la interdisciplinariedad es más bien la asociación de la 'información' procurada por varias disciplinas en su acto final, de una naturaleza tan compleja que es sin duda éste a quien ella debe su carácter 'oscuro' desde el punto de vista de las exigencias científicas puras, generalmente satisfechas allí donde se adquiere una cierta homogeneidad del campo de ejercicio del conocimiento... "
¿Cuál es esa zona "oscura" que hablan los puristas de las ciencias?, ¿Es quizás el problema de una metodología y de una fundamentación de ella misma? Aunque, no es la idea de este trabajo desarrollarse en una discusión epistemológica sobre lo que es ciencia y lo que no es ciencia, se va hacer un pequeño comentario.
Si consideramos como ciencia, todo el conocimiento, los puristas metodológicos, dirán que se está confundiendo, saber vulgar con el verdadero saber racional que es sistemático, fundamentado y utiliza un método contrastable experimentalmente para llegar a sus juicios, pero si digo contrastable experimentalmente, todo conocimiento que sea humanista, no se encuadra y solo quedarían las llamadas ciencias duras, quedando fuera de la definición no sólo las ciencias sociales, las humanidades, sino también la matemática pura, entonces volvemos a la pregunta ¿qué es la ciencia? Y quizás Feyerabend tiene razón cuando dice: "En teoría de la ciencia cada escuela opina de manera diferente acerca de lo que es la ciencia y como trabaja. No nos alejamos mucho de la verdad cuando decimos que la esencia de la ciencia permanece todavía en la oscuridad."
Por esa causa se tomará como ciencia, todo conocimiento sistemático, entendiéndose como sistemático, que este organizado y realizado con algún método, cualesquiera este fuera. Definición escueta por demás pero, que para los fines de este trabajo resulta pertinente, ya que lo principal es como juegan en relación estas ciencias cuando actúan en forma interdisciplinaria, como en la bioética. Para eso se analizará que ciencias comprenden la bioética, y dada su etimología, se puede decir que son las ciencias de la vida, por un lado, o sea, medicina, biología, antropología, etc. y por otro, las ciencias humanas, que estudian la conducta del hombre, filosofía, psicología, sociología, etc.
Dura tarea si se piensa en lo contrapuesto de estas ciencias, pero esa es la tarea que se debe hacer en un trabajo interdisciplinario "que consiste, ante todo, en un intercambio recíproco de resultados científicos y en un desarrollo mutuo de las diversas disciplinas, comprendida la nueva disciplina que del propio intercambio surja."
Un desarrollo mutuo implica un desarrollo conjunto con todo lo que abarca, de intercambio mediante diálogo abierto, donde el intercambio de ideas se haga con respeto hacia el otro, la única forma de que haya diálogo para llegar a una cuasi verdad, es por el respeto mutuo que se tenga las partes que dialogan, pero si cada una de las partes se cree dueña de la verdad absoluta, entonces se tiene que "la falsedad básica está constituida por la mentira de que estamos completamente dedicados a la verdad, y de que podemos estar dedicados a la verdad de un modo que es al mismo tiempo honesto y exclusivo; que tenemos el monopolio de la verdad absoluta, así como nuestro adversario ocasional tiene el monopolio absoluto del error.
Luego nos auto convencemos de que no podremos preservar nuestra pureza de visión ni nuestra sinceridad interior si entramos en diálogo con el enemigo, pues él nos corromperá con el error. Finalmente, creemos que no puede preservarse la verdad a menos que destruyamos al enemigo - porque, como lo hemos identificado con el error - destruirlo es destruir el error. El adversario, por supuesto, tiene sobre nosotros exactamente los mismos pensamientos y exactamente la misma política básica por la cual defiende la "verdad". Él nos ha identificado con la deshonestidad, la insinceridad y la falsedad. Piensa que si nosotros somos destruidos no quedará en pie otra cosa que la verdad. "
No se puede crear algo desde la destrucción, no se puede desarrollar algo desde la destrucción, no se puede establecer un diálogo desde el error mutuo, "por lo tanto, mientras deseemos decirle a nuestro adversario que está equivocado, nunca podremos hacerlo efectivamente hasta que nosotros mismo podamos apreciar en que está acertado. Y nunca podremos aceptar su juicio sobre nuestros errores hasta que él dé muestra de que realmente aprecia nuestra propia verdad peculiar."
Sólo a partir del diálogo entre las ciencias que componen la bioética, basado en el respeto, como bien señaló Thomas Merton, en los párrafos anteriores, es que se puede dar un verdadero desarrollo, sino simplemente se tendrá una lucha de poder, una lucha por quien tiene la verdad, más allá de la verdad misma. "Por (lo) tanto, no hay que concebir la interdisciplinariedad como un objetivo abstracto, sino más bien como un movimiento continuo desencadenado por las necesidades de investigación científica, un movimiento al cual se otorga de vez en cuando una forma bien definida en el marco de síntesis imaginativas y audaces."
"Tener la imaginación y la audacia de unir disciplinas que parecieran contrapuesta, pensando en un objetivo y en una meta común es la tarea de la interdisciplinariedad, los límites sólo puede estar dados por los propios límites de los científicos para abrirse y aceptar el trabajo de otro científico."
Pero todo esto puede ser objetado por utópico, por ser muy idealista, ya que se puede decir que esas condiciones de diálogo no se van a dar nunca, ya que es propio de la naturaleza humana, buscar o tener un líder, buscar o tener alguien que se destaque, buscar o tener alguien que ordene pero, y hay una diferencia, buscar alguien que se destaque o mejor que ordene, no implica que ese alguien se convierte en un tirano, cuya ideas sean impuestas sin diálogo, sin consenso.
Quizás, lo más acertado es que el peso del "coordinador" llegue por sus propias cualidades, esto es, por su propia capacidad. Pero las capacidades están dadas de acuerdo al tema, de acuerdo a lo que se busca, y es razonable, ya que si por ejemplo, una persona necesita curarse de una apendicitis, no va a recurrir a un filósofo, sino a un médico cirujano; si esa persona tiene un dilema epistemológico, obvio que no va ir al mismo médico, va a consultar a un filósofo. Por eso, si se me permite el atrevimiento, quisiera hacer una breve división de la bioética, como ciencia naciente, tomando ya conocidas divisiones e introduciendo el concepto del "coordinador", como aquel que es capaz de ordenar las ideas y los dichos por las personas.
Se podría dividir a la bioética en tres grande áreas, de acuerdo a la materia que trata, es decir de acuerdo de lo que se ocupa, la primera gran área, sería el de la meta-bioética, ¿por qué? Por que toda ciencia, necesita de una rama que la fundamente como ciencia, y todo fundamento para que sea plausible tiene que ir más allá de ciencia que se funda, tiene que ser meta, para poder ser fundante y, en esta área el "coordinador" sería del ámbito de la filosofía.
Una segunda área sería la bioética teórica, es decir, donde los temas inherentes a la bioética, que son analizados en forma general, en ésta no habría un coordinador único, no creo que haya ámbitos que puedan arrogarse el suficiente conocimiento o saber, para que en temas específicos, como aborto, eutanasia, medio ambiente, problemas ecológicos, pueda ser voz fundante, cada uno en los temas indicados, pueda ser "coordinador" cada ámbito, eso dependerá del consenso.
Una tercera área sería de la bioética práctica, y en ella de acuerdo al tema a analizar el coordinador sería, en el caso de los Comité de Ética Hospitalaria, el ámbito de la medicina, en el caso de problemas ambientales, el ámbito de la ecología, etc.
Ser "coordinador" no implica ser superior, ser "coordinador" no implica que la ciencia que lo sea, tenga derecho de veto, implica un "dar lugar" y que ninguno de los demás ámbitos que están en juego pueda ser "dejado de lado", sino que su opinión sea tenida en cuenta, esto es creería, la única forma en que, se podrá evitar la "tiranía de los expertos" y que en "la feria de las vanidades intelectuales" no haya un trono, sino una mesa redonda.
9. Bibliografía
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* De que manera la medicina le salvo la vida a la ética. Stephen Toulmin En Rev. Análisis Filosófico. Vol. XVII, Número 2 Noviembre 1997. SADAF. Buenos Aires. Págs. 119-135. *El eticista como "antrhopos megalopsychos". De la tiranía de los principios a la tiranía de los expertos. María Julia Bertomeu. Págs. En Rev. Análisis Filosófico. Vol. XVII, Número 2 Noviembre 1997. SADAF. Buenos Aires. Págs 137-144.
* Pasado, presente y futuro de la investigación interdisciplinaria. Georges Gusdorf. En Interdisciplinariedad y Ciencias humanas. L. Apostel Tecnos/Unesco. Madrid. 1983.
* ¿Qué es la interdisciplinariedad? Mohammed Allal Sinaceur. En Interdisciplinariedad y Ciencias humanas. L. Apostel Tecnos/Unesco. Madrid. 1983.
* ¿Por qué no Platón? Feyerabend, Paul. Ed. Tecnos, Madrid. 1985
* La aproximación interdisciplinaria en la ciencia de hoy. Fundamentos ontológicos y epistemológicos formas y funciones. Stanislav Nikolaevitch Smirnov En Interdisciplinariedad y Ciencias humanas. L. Apostel Tecnos/Unesco. Madrid. 1983.
* Verdad y Violencia. Merton, Thomas. Extraído de Revista Mutantia. Año 1 Número 1, Buenos Aires, Junio Julio 1980.
* Interdisciplinariedad y Ciencias humanas. L. Apostel Tecnos/Unesco. Madrid. 1983. Introducción. Tom Bottomore.
* Interdisciplinariedad: una necesidad. Biassi, Orlando José Ponencia presentada en el marco de la 1ª Jornadas Interdisciplinarias. Universidad Nacional de Córdoba. Escuela Superior de Lenguas. Córdoba. 1996.
* Contra el método (esquema de una teoría anarquista del conocimiento) Paul K. Feyerabend. Ed. Orbis. Argentina. 1984.
* Médico y enfermo.(Relaciones existenciales) Mariano N. Castex. Club de Lectores. Buenos Aires. 1960
Autor: Orlando José Biassi
Lic. en Filosofía
Técnico en Laboratorio Clínico
1. Introducción
La bioética como ciencia surge por una parte, en respuesta al problema de la deshumanización de las ciencias de la vida, ya cada vez se realizaban mayor cantidad de experimentos en los cuales el respeto por la vida era mínimo o nulo, por otra parte ante los avances tecnológicos de la medicina que, planteaban y plantean problemas del orden ético, ante estas situaciones y teniendo en cuenta el gran avance que tuvo a partir de la década del sesenta los movimientos por el derecho de las personas, el movimiento por los derechos de los consumidores, y lo que se podría denominar como la segunda revolución enciclopédica pero, a un nivel de masificación dado por la sociedad de consumo, que llenó los negocios de revistas o diarios con enciclopedias médicas, hecho que le resto al médico el monopolio exclusivo de los conocimientos sobre el cuerpo humano y sus enfermedades más comunes.
Todos estos hechos dan como resultado el surgimiento de una disciplina que con el fin de unir las ciencias humanas con las ciencias biológicas, dando origen a una nueva ciencia, que tiene como característica principal la interdisciplinariedad.
El siguiente trabajo nace con el transcurso del tiempo y del intento de proporcionarle a la Bioética un marco epistemológico adecuado. Toda ciencia naciente o toda ciencia como tal debe en primer lugar tener un marco de trabajo, una metodología que la identifique y que la diferencie de las demás ciencias, no sólo por su fin sino también por la forma con que se acerca a ese fin. De esa manera se puede trabajar desde un marco teórico adecuado.
Para eso se parte del análisis de lo que se entiende por interdisciplinariedad, para seguir con el análisis de la bioética como ciencia interdisciplinaria, ambos trabajos fueron presentados en forma individual en las 1ras Jornadas Nacionales de Interdisciplinariedad realizado en Córdoba. El tercer trabajo, trata de la universalidad o no de la bioética como ciencia, planteado a partir de una ponencia presentada en el 2do Congreso Mundial de Bioética, dicho trabajo está escrito a partir de hipótesis y demostraciones, como un pequeño homenaje a Baruch Spinoza, y su Ética demostrada según el orden geométrico, dicho trabajo fue presentado en las 3ras Jornadas Nacionales de Bioética. En el último trabajo se trata de formular brevemente un esquema de lo que se entiende por una epistemología en la bioética, y es una ponencia que fue presentada en las 1ras Jornadas Provinciales de Bioética (Córdoba).
2. Interdisciplinariedad: Una necesidad
Desde el inicio del saber humano hasta nuestros días, las ciencias han sufrido una transformación, desde cosmopolita hasta la súper especialización, desde un conjunto universal de conocimientos hasta estamentos estancos sin ningún tipo de comunicación entre sí.
El conocimiento en paulatino aumento y la medida de capacidad de intelección del hombre frente a una realidad cada vez más amplia y superadora de ese entendimiento, ha dado como resultado que el ser humano tenga que ir limitando áreas de conocimiento, en zonas cada vez más específicas, para poder de esa manera, llegar a comprender en forma más profunda esa realidad que le rodea, pero la realidad no se ha dividido en estamentos, la realidad sigue siendo una. Nuestro mundo con sus intrincadas relaciones, complejas para nuestro entendimiento limitado, se hace también más incomprensible por el aislamiento que se produce entre las distintas especialidades, la falta de diálogo entre los especialistas nos hace ver que "el mal de la especialización tiene como consecuencia una esclerosis mental; el conocimiento deja de ser una relación con el mundo real, para desarrollar sistemas de abstracciones cada vez más estrechos y sin comunicación entre sí". -
El mundo, esa realidad repleta de relaciones que conectan a todos los elementos en un universo, se ve disgregado, parcializado y, las relaciones que los unen o los hechos únicos se ven desmembrados y parcializados por las distintas ciencias, de esa forma la ciencia física, por ejemplo, comprende al átomo de una manera y la química de otra.
A partir de esa premisa fundamental, surge la necesidad de una corriente que englobe las distintas ciencias, para poder encontrar un horizonte global de comprensión donde se puede analizar la realidad en su conjunto.
"La interdisciplinariedad se impone en todas aquellas partes donde las especialidades están institucionalizadas en sectores especializados, cuya coordinación es al mismo tiempo elaboración de una síntesis específica de las informaciones heterogéneas y especiales, siendo el objetivo, en todas partes y siempre, un objetivo de acción."
La interdisciplinariedad es una necesidad para poder comprender al mundo en forma global, para poder resolver problemas en forma global, para poder pensar una realidad que desestructurada en especialidades estancas y sin comunicación entre sí, nos hace perder de vista las relaciones del mundo, las relaciones del hombre con el mundo y las interrelaciones del mundo, porque "no se da el hombre aislado, como tampoco se nos dan las cosas aisladas."
Es esa pérdida de la visión universal del conocimiento, aunada a una búsqueda de soluciones a problemas que necesitan con mayor urgencia respuesta, no parcializadas, sino en forma total, como sería el medioambiente, la paz o la ética médica, es que la ciencias interdisciplinarias surgen como una necesidad de nuestro tiempo.
Es de la única manera que se puede retomar a un conocimiento donde la naturaleza sea respetada en su totalidad, donde el ser humano recupere su visión universal. "Entre nuestros contemporáneos, la reivindicación interdisciplinaria no es más que la reafirmación de la integridad perdida."
Pero como podemos hablar de interdisciplinariedad de la ciencia si se ha perdido, en el transcurrir de la historia, ese concepto de universalidad que se tenía en la época de los griegos o de los medievales, tener de nuevo un concepto de universalidad hoy por hoy es, tener un concepto de interdisciplinariedad y tener un concepto de interdisciplinariedad es recuperar la conciencia global del mundo.
3. Concepto y metodología
Tratar de conceptuar a la interdisciplinariedad, significa tratar de limitar sus alcance, sus metas y sus medios, definiéndola en un sentido estricto; aunque, de lograrlo, nos llevaría de alguna manera o, abarcar todas las posibles formas de interdisciplinariedad o bien a dejar de lado muchas de ellas; en ambos caminos cometeríamos errores conceptuales, una definición por demás abstracta y la otra, por lo contrario, demasiado estricta. Resta encontrar un justo medio donde la pluralidad de relaciones interdisciplinarias pueda ser abarcado, sin que de ello se conciba un concepto tan abstracto, que por sí no diga nada, ni tan práctico que de suyo deje relaciones sin poder ser encuadradas.
Así, se ve que "la interdisciplinariedad es más bien la asociación de la "información" procurada por varias disciplinas en su acto final, de una naturaleza tan compleja que es sin duda éste a quien ella debe su carácter "oscuro" desde el punto de vista de las exigencias científicas puras, generalmente satisfechas allí donde se adquiere una cierta homogeneidad del campo de ejercicio del conocimiento..."
Desde el punto de vista de la teoría, podemos llegar a vislumbrar una definición adecuada para la interdisciplinariedad pero, lo más interesante de ésta no radica en lo teórico sino en su carácter eminentemente pragmático, la interacción de la información que suministran las ciencias actuantes en un proceso interdisciplinario, lleva como ensamblador una problemática común a resolver y un objetivo común a alcanzar.
"Por tanto, no hay que concebir la interdisciplinariedad como un objetivo abstracto, sino más bien como un movimiento continuo desencadenado por las necesidades de investigación científica, un movimiento al cual se otorga de vez en cuando una forma bien definida en el marco de síntesis imaginativas y audaces."
Tener la imaginación y la audacia de unir disciplinas que parecieran contrapuesta, pensando en un objetivo y en una meta común es la tarea de la interdisciplinariedad, los límites sólo puede estar dados por los propios límites de los científicos para abrirse y aceptar el trabajo de otro científico, por el egocentrismo que, llevaría a discusiones vana y estériles sobre cual de las disciplina es la más importante y cual no. Por eso hay que procurar que la interdisciplinariedad no sea "un sillón vacío en el que todos ambicionan sentarse; corresponde a uno de los principales fines de la feria de las vanidades intelectuales."
Establecer límites es, en este caso, dar lugar a que todas las ciencias en juego, de acuerdo al objetivo buscado, sean importantes. Establecer una definición adecuada de interdisciplinariedad es darle el marco apto para que, todas las ciencias involucradas en un trabajo tengan el estatuto apropiado para, poder desarrollar su tarea.
De esa forma se puede decir que "la aproximación interdisciplinaria consiste, ante todo, en un intercambio recíproco de resultados científicos y en un desarrollo mutuo de las diversas disciplinas, comprendida la nueva disciplina que del propio intercambio surja."
Todo saber que surja del intercambio de las diversas disciplinas, puede concluir en una nueva ciencia, como el caso de la bioética, o no, ya que no es necesario ni condición de rigor que esto ocurra, pero lo que sí es necesario es el intercambio de resultados y el desarrollo conjunto de las ciencias que conforman el ámbito interdisciplinario, para que se puede concluir en un objetivo común, a partir no de un método común sino de una meta en común, ya que de que puede servir tener un andamiaje metodológico en común, si las metas no son las mismas, identificar el objetivo común es, en esencia darle a las distintas áreas el lugar a donde deben llegar, a partir de allí cada una o puede buscar un camino en común o su propio camino.
Tratar de definir un método único y universal sin conocer los objetivos o los elementos, es una discusión en vacío, "cuando alguien pregunta en general qué es lo que debe hacer un investigador,(como señala Feyerabend) mi respuesta es: ¿qué investigador?, ¿cuál es su problema?, ¿con qué medios cuenta?, ¿quiénes son sus colaboradores?, etc. y si no recibo ninguna contestación a esta preguntas yo tampoco puedo responder a la cuestión que se ha planteando excepto diciendo "todo es posible", pues en verdad vista las cosas así, en abstracto, todo puede suceder"
Situarse en el campo de la investigación para poder determinar el método a seguir, es en esencia, valorar todo el cuadro de situación con que, el conjunto de investigadores que se abocan a la tarea, cuenta., determinando la viabilidad del o de los métodos, la confiabilidad y si puede ser el que conduzca a buen puerto la investigación, pero en un mundo de teoría, en un mundo abstracto, donde todo se puede investigar y todas las ciencias se pueden agrupar, hablar de un método universal, es simplemente realizar un ejercicio mental que puede o no servirle a los investigadores, pero que en síntesis, no les resuelve problemas cruciales.
Cuando la investigación está en camino, cuando el problema ha sido planteado, cuando los objetivos parciales, lo medios con que se cuenta y, las disciplinas que tienen interés en participar, científicos mediante, está establecido, el método va a depender de las partes y de la acción, simplemente y para concluir se va destacar que "la investigación operacional vale otra vez como paradigma de la interdisciplinariedad: recuerda su destino pragmático y el estadio final complejo en que se efectúa un tránsito tan esperado como no teórico, puesto que se sitúa en el plano de lo que presidirá en lo esencial: la ejecución de tareas determinadas."
Y es allí, con una visión previa del campo de batalla, que esta delante de nuestros ojos, donde se verá la acción a desarrollar, no en un escritorio lejos de los investigadores, lejos del tema a investigar.
Es allí donde se desarrollará en síntesis la tarea más importante de la interdisciplinariedad, ya que sólo en ámbito práctico se podrá comprobar si las relaciones que surgen de la interdisciplinariedad se dan adecuadamente o son simplemente deseos escritos de un soñador que se imagina a todos los científicos trabajando por un mundo mejor.
4. Bioética
Desde que el hombre inició sus actividades de mejorar la salud de sus semejantes como médico brujo, hasta la actual y moderna medicina, se han logrado cada vez mayores avances que parecieran no tener límites, salvo el del propio conocimiento y naturaleza humana.
Avances que parecieran no tener límites en lo científico pero, ¿qué límites tienen en el orden de las relaciones entre los hombres, en el orden del buen vivir? ¿Qué sentido tiene prolongar una vida totalmente vegetativa?¿Qué derecho tiene el médico de ordenarle a un paciente a realizar un tratamiento en contra de su voluntad?.
Todas estas preguntas nos llevan a formular la siguiente, ¿Podemos hablar de una ética biológica, de una ética médica?. La respuesta es que no sólo se puede hablar sino que se debe hablar, tratar y analizar una Ética Médica, para que la ciencia médica que, trata de mejorar la condición de vida del ser humano, no pierda de vista que trabaja con seres autónomos y con conciencia de sí.
Para poder lograrlo es menester que todas las partes involucradas en el problema de la salud y de la ética puedan dar su opinión, de esa forma se lograría el consenso necesario para poder recorrer el camino de los problemas que surjan de las relaciones cotidianas entre médico y paciente.
Pero los avances de la técnica no sólo han afectado al hombre en la relación médica, también cuando ésta afecta al medio ambiente, no solo como hábitat, sino como planeta-casa, lo afecta, además cuando cualquier ser vivo de la escala de la naturaleza es dañado, directa o indirectamente el hombre va a sufrir consecuencias. Por esa causa, la técnica no puede desarrollarse lejos de una tradición humanista, "si hay 'dos culturas' que parecen incapaces de hablar una a la otra - ciencia y humanidades -, y si esto es parte de la razón por lo que el futuro se muestra tan incierto, entonces posiblemente deberíamos tender un 'puente hacía el futuro' construyendo la disciplina de la Bioética como un puente entre las dos culturas"
Desarrollar la bioética es tan crucial como el mismo desarrollo de las técnicas que permiten los adelantos científicos, lograr un progreso conjunto es lograr que la fría teoría entre en contacto con lo mejor del espíritu.
Lograr un desarrollo armónico de ambas partes es una tarea no poco fácil que, a la luz de nuestra era contemporánea vislumbra no sólo problemas del orden de la investigación, sino conflictos de intereses económicos y políticos, problemas que en última instancia, hacen más urgente el florecimiento de la bioética.
Hablar de bioética es hablar del “estudio sistemático de la conducta humana en el área
Comprendida la bioética bajo la luz de la definición de la Enciclopedia, nos remite en primer lugar al estudio sistemático de la conducta del hombre, pero no remite a un nuevo tipo de sistema ético, como constituiría el evolucionismo con bases en el neodarwinismo, sino que remite a una rama de la ética filosófica, dentro de la cual se suele distinguir la ética descriptiva, la metaética y la ética normativa.
Cada una de las partes de esta gran división conlleva una serie de estudio característico de ellas; la descriptiva verá la génesis de las costumbres o creencias de una sociedad o pueblo y remite a una antropología, sociología e historia. La metaética formula definiciones precisas de los términos usados en ética que, serán aplicados en una ética normativa, donde se regulan los actos y lleva a la praxis de la ciencia bioética. A su vez se pude dividir a la bioética, siguiendo la definición de la Enciclopedia, en lo que corresponde a la área de las ciencias de la vida, donde nos encontraríamos con los problemas relacionados al medio ambiente, la vida de los animales, los experimentos científicos que se realizan con los animales, y la ubicación del hombre en un sistema ecológico que él se niega a ocupar como ente responsable de sus actos.
Esta rama dentro de la bioética, con gran auge en la actualidad, dada la importancia que a tomado el problema del medio-ambiente, es un campo totalmente interdisciplinario, como toda la bioética, donde los especialistas del tema, ecologistas, ingenieros ambientalistas, biólogos, médicos y hasta las propias personas afectadas por el problema, deben unirse para analizar una situación que, con el transcurrir del tiempo se hará insostenible, de más es decir, que problemas como la falta de agua potable, o la destrucción de los bosques y la contaminación de la atmósfera, también atañe a la salud del hombre, en forma totalmente directa, en algunos de los casos o en forma indirecta en otros.
Incluir especialistas de todas las ciencias afectadas puede ser una gran medida, pero no valdría de nada, si dentro de ese grupo no se incluye un representante de las personas afectadas por el problema, ya que son ellas las que sufren el problema y los que la solución ayudará o no, pero en todos los casos es la vida de esas personas a las que se afecta, no la de los especialistas.
La otra rama de la bioética, y siguiendo la definición de la enciclopedia es la que se ocupa de la salud, esta por los temas que trata, por la cantidad de problemas que surgen cotidianamente y por que trata de la relación directa de humano con humano, es la rama de la bioética que más desarrollo a tenido, y que más impulso, desde los EE.UU. ha obtenido.
Dicha rama de la bioética, conocida también como ética biomédica puede "ordenarse en tres grandes capítulos, concernientes strictus sensu a la ética profesional, la bioética general y la bioética especial, la primera comprende los problemas morales de la relación terapéutica, como la confidencialidad, la veracidad y la privacidad (consentimiento informado) en un contexto deontológico de derechos y deberes de los médico enfermo, y la eticidad de la atención de la salud, como el derecho a la misma, ... la política de macro y micro recursos. La segunda abarca las decisiones de moral política sobre población, investigación del medio-ambiente, investigación científico-tecnológica, la guerra. La tercera tiene que ver directamente con la intervención biotécnica en la vida humana, desde el nacimiento a la muerte y comprende todo el alfabeto de la bioética: a) los temas a de la genética, la contracepción, la esterilización, el aborto y las tecnologías reproductivas.. b) los temas b de la experimentación humana y el control de la conducta (psicofarmacología y psicocirugía); c) los temas w de la definición de la muerte, eutanasia, y prolongación de vida."
Todos estos temas generan, de por si problemas que día a día van superando a las respuestas que se puedan obtener, eso hace que la bioética sea una ciencia naciente, donde cada vez se hace más necesario el trabajo, no sólo en el plano de la teoría, sino también en el plano de la praxis.
La naturaleza interdisciplinaria de la bioética, involucra en su parte teórica por lo menos a la filosofía, la biología y la medicina, pero no es sólo el ámbito ético, "ya que se trata de un área interdisciplinaria en la cual la dimensión puramente ética no puede ser abstraída de las dimensiones social, económica, política , religiosa, etc.. Quizá la bioética es interdisciplinaria tanto por ética como por necesidad, pues con ella esta en juego opciones fundamentales sobre el homo-sapiens-faber, ahora en condiciones de transformar su propia naturaleza biológica, lo cual compromete el destino común de la humanidad, y por eso cuanto en bioética se diga a nadie resulta ajeno y es responsabilidad de todos."
El desarrollo de la bioética se debe eminentemente a la práctica, y en gran medida a los primeros comités de Ética Hospitalaria, cuyo primer antecedente se cuenta con el comité formado ad hoc para el caso de Karen Quinlan, paciente en estado de como profundo que se mantenía artificialmente con vida, ante un pedido de los familiares de quitarle todo sustento artificial ante la justicia, esta determina la formación de un equipo interdisciplinario, constituido por un eticista, un sacerdote, el equipo médico y juristas, toma la determinación de quitarle el sustento artificial (respirador), además podemos sumar los casos de Nanzi Cruzzan, Baby Doe y Baby Jean Doe.
A partir de estos casos y con antecedente en la base jurídica de los derechos de los pacientes, de los movimientos constituidos en los EE.UU. para los derechos de las personas, empieza un auge de la consideraciones éticas y el cuestionamiento de una medicina paternalista y autoritaria por parte de los profesionales de la salud, hacia una medicina que respeta el derecho de la persona.
Desde ese momento se forma lo que constituye y a posterioridad se denominó el modelo americano de bioética, "dicho modelo supone una teoría de los niveles de justificación moral, distinguiéndose teorías éticas, principios normativos y reglas aplicadas a juicios prescriptivos particulares."
Las teorías éticas basadas principalmente en el modelo telológico de Mill y Bentham, que reconoce una marcada tendencia casuística, tiene gran aplicación para los Comité de Ética Hospitalarios, donde se hace necesario un análisis particular de cada situación y de cada paciente en particular, pero es desvirtuado en este modelo, por la férrea decisión de darle a las norma morales, autonomía, justicia, beneficencia y no-maleficencia, el carácter de principios y, por lo tanto, aplicables en todos los casos a rajatabla. El paciente es autónomo en todos los casos, y eso es un punto de vista incuestionable.
"El modelo bioético norteamericano caracterizado como standard tiene gran eficiencia didáctica y seguramente cumple con dos objetivos pedagógicos: cultivar en los profesionales de las disciplinas biomédicas las virtudes morales.... y promover la eticidad de las instituciones de la salud con los valores de Bienestar, la libertad y la equidad en la sociedad."
Pero, y valga para señalar como crítica, transforma a los bioéticistas en meros formuladores de cánones preestablecidos, en técnicos que dado un problema, ponen en juego reglas ya conocidas y enmarcan el problema dando una respuesta ya acordada. De esa forma, los problemas concretos y reales se vuelven números y estadísticas, los cuales se resuelven con fórmulas y principios que, abstrayendo toda problemática real transforma a las personas en meros esquemas de la realidad.
"Como señala Arthur Caplan, uno de los más duros críticos del modelo standard de bioética en los EE.UU., que lo ha caracterizado de 'ingeniería moral'", de esta forma la ayuda que puede brindar la bioética se transforma en un mero recitado de fórmulas que no ayuda a nadie, transformando a los estudiosos en bioética en especialistas que mediante reglas, cuasi mesiánicas, resuelven los problemas de la humanidad, mientras ésta se debate en la incertidumbre de problemas concretos, que por su misma delimitación necesitan de un análisis y estudio específico.
De lo anterior, se puede inferir que la bioética, aunque contenga, como se digo, una parte metaética, su impronta es casuística y es la casuística la que determina si las normas o los, si se quiere, mal llamados principios, son aplicables y de que forma.
La elasticidad de las normas, esta dada por el hecho de que, se trabaja en una relación de persona a persona, con todas las interrelaciones y ámbitos que eso implica; no se puede aislar a las personas de su contexto socio-cultural, de su medio económico, de su ámbito familiar e ir con una cinta métrica valorando sus problemas. Cuando está en juego la salud de una persona, cuando está en juego, en ultima instancia la vida de una persona, las reglas pasan a un segundo plano, primero es el caso, y después la aplicación de la normas.
Esto no implica la negación de las normas morales sino, la adecuación de las normas morales a problemas concretos y, esa es la función más importante de los Comité de Ética Hospitalaria, allí donde se presenta el problema determinado, donde el médico se enfrenta cotidianamente con el paciente, es que se debe tomar la decisión, donde todas las partes que están involucradas en el problema, forman parte.
Así se ve que los Comités de Ética Hospitalaria son los ámbitos donde la bioética se vuelve eminentemente pragmática, donde la aplicación de las normas se hace casuística y, como en el caso de los comités formados para problemas coyunturales de medio-ambiente o naturaleza, en donde la bioética se explaya, mostrando su objetivo fundamental, valorar los avances de la tecnología, los avances de la sociedad, bajo la luz de un humanismo.
Bioética de los pueblos, bioética Universal.
¿Se puede hablar de una bioética universal?, ¿ha llegado la bioética como ciencia, a tener un status epistemológico tal, que podemos hablar de una universalidad? En el II Congreso Mundial de Bioética, el Dr. Ren-Zong Qiu, presentó en su exposición que los pueblos de Oriente, China y Japón, iban a reunirse para realizar entre ellos una bioética que considerara la cultura y la ética de su pueblo, lo que fue severamente criticado ya que pretendía dejar de lado los principios de la bioética.
Lo que se criticaba, también era el supuesto que subyacía, era la negación de una bioética universal, ya que si todas las culturas construían su propia bioética basada en su acervo cultural, la pretendida universalidad de la bioética no existiría, y los mentados principios se desvanecerían, pero la cosa no se puede hacer tan extremista, ni la negación total de una bioética universal, ni tratar de imponer una bioética que sea absolutamente universal.
Se tratará de realizar en este trabajo una breve apología de la ponencia del Dr. Ren-Zong Qiu, que en última instancia es una apología de las bioéticas regionales, a partir de tres pilares, el de la ética, el de la medicina y el de la antropología cultural.
5. Ética
Hipótesis:
No podemos afirmar que exista una sola y única ética y que ella sea la verdadera y universal, sino que hay una pluralidad dentro de la universalidad y que ella es consensuable.
Demostración:
Desde el punto de vista de la ética se puede partir desde los orígenes de la palabra misma, ésta como bien señala Heidegger, viene de que indica el lugar en donde el hombre habita, pero no es exclusivo del lugar físico, ya que los griegos tenían la palabra que señala el lugar físico por excelencia, quiere decir más bien el lugar en donde el hombre, por costumbre, habita. La palabra clave es "costumbre", ella indica que la persona habitualmente habita en ese lugar, y por lo tanto adquiere las usanzas y los hábitos de ese lugar, por lo tanto las normas de conducta. No es igual la conducta de un habitante de la ciudad de Nueva York a uno de Buenos Aires, ni de uno de Buenos Aires a uno de Salta o Córdoba, aunque hay rasgos de conductas comunes hay otros que son peculiares del lugar de donde se habita. Ya que de las costumbres surgen actos de conductas y siendo los actos los que son juzgados como buenos o malos, es decir que de las costumbres en última instancia surgen las normas morales primarias de un pueblo, esto hace que muchas veces actos considerados como éticamente reprochables en una región, en otras son considerados irreprochables, ejemplo, es moralmente reprochable circular a las 3 o 4 de la mañana por una ciudad de EE.UU., para un muchacho de 17 años, sin embargo, en mi ciudad es normal y moralmente irreprochable.
Podemos citar más casos, no sólo comparando ciudades distintas donde quizás el acervo cultural es el mismo, sino entre culturas completamente distintas, donde la diferencia de concepto moral primario es distinto, valga citar las costumbres de los pueblos de África o de las culturas de los pueblos de Oriente.
Se puede alegar que eso es moralidad y no ética, que la ética para que sea tal, tiene que ser sistemática y poseer un fundamento más allá de la ética misma, pero ¿cuáles normas no poseen un fundamento? y ¿qué dificultad puede haber en sistematizar las normas morales?. En cierta forma es como la discusión si la filosofía es ciencia o no, ¿qué criterios son los que usamos para decirlo?, y a esos criterios ¿qué criterios se usaron para evaluarlos?, y así ad infinitum.
Así mismo, supongamos que tenemos un criterio y que, solamente consideramos a los conceptos éticos, ¿qué me lleva a decir que tal o cual sistema ético (no los voy a nombrar ya que desde Sócrates que fue el primero en tratar el problema ético en forma primaria hasta Apel sería una tarea muy larga e inútil) es “EL SISTEMA ÉTICO”, único y totalmente verdadero y que sus premisas y consideraciones son aceptadas universalmente?. Si la ética, como ciencia es el estudio de las costumbres de los hombres y de cada pueblo, región y aún más en la era que vivimos, la cual la podemos denominar de egohedonista, del sujeto en su más completa individualidad, que se maneja no ya por conceptos generales, sino por creencias particulares y a partir de allí, en forma totalmente autónoma, sin necesidad de buscar una justificación más allá de él , crea todo un sistema de justificación de sus propios actos. ¿Cómo podemos hablar de un sistema universal, si cada individuo se apoya en su propia creencia? O hablamos de la pluralidad de la universalidad, y en esa pluralidad del consenso de los conceptos, o se haría una confrontación entre todas las teorías eliminando las que se contrapongan hasta dejar sólo una; pero, así mismo, no se podría tener la certeza que esa sea la única teoría posible. Por lo tanto lo mejor es hablar de una pluralidad en la universalidad y dentro de la pluralidad, del consenso de los conceptos.
6. Medicina
Hipótesis:
Aunque la medicina se entiende en el mundo de manera similar como la ciencia del arte de curar, ésta se ha desarrollado de múltiples maneras.
Demostración:
En todas las culturas la medicina se ha entendido como el conocimiento que el hombre posee para aliviar el dolor de las personas que sufren, pero lo que es innegable es la forma que en el desarrollo han adquirido. No es lo mismo la medicina Occidental, con sus raíces Egipto-greco-Judea, que la medicina oriental.
Esta triple raíz le da a la medicina occidental, una impronta particular, no mejor ni peor que las otras formas de entender a la medicina, pero sí un caudal cuasi-ecléctico, la medicina de Egipto aportó todo el caudal en el conocimiento físico y fisiológico del cuerpo humano, la griega el aporte del psique como elemento formativo del hombre y la etiología de las enfermedades y la judea, la unión de esas partes en una unidad, corpoespiritual.
Pero en otras regiones del mundo se iba desarrollando al mismo tiempo una forma de entender la medicina que no es igual a ese desarrollo, en Oriente la medicina estuvo fuertemente unida al espíritu religioso, de igual manera que en los pueblos americanos y en los pueblos de África, se señala que hablamos de pueblos primitivos, pero Oriente, cuya medicina con base holística es completamente distinta a la Occidental, con un trasfondo cultural tan propio, no es de un pueblo, epocalmente hablando, con menor desarrollo que los pueblos de Occidente, ya que la cultura Oriental es de mayor antigüedad que la Occidental.
Pero lo que eminentemente cambia y es lo sustancial del cambio, es el fundamento o para llamarlo más simple, la base cultural en donde se apoya la forma de entender a la medicina, cada pueblo tiene una base cultural distinta, y es esa base cultural la que lleva en última instancia a las diversas formas de entender la enfermedad y la cura.
“La ‘salud’ y la ‘enfermedad’ no sólo son preocupaciones biológicas, debemos superar el pensamiento, la terminología, la actitud, el enfoque y el planteo histórico de una práctica, así no se vaciará de contenidos y significados necesarios.
El soporte es nuestra realidad concreta, constituida por una sociedad con modos de producción y cultura que señalan una totalidad, que expresan un pensar diferente al molde occidental. De esta manera la severidad de la historia de la medicina, más allá de su dogmatismo, tendrá que reconocer la diversidad o especificidad de sus componentes, en las combinaciones de los mismos la utilización de unos elementos más que otros entre los tecnológicos, los naturales, actitudinales, etc.”
Reconocer las distintas formas de ver la medicina es en última instancia reconocer la autonomía del enfermo.
7. Antropología cultural
Hipótesis:
El desarrollo cultural distinto, presupone una antropología cultural distinta, pero no inferior o superior, simplemente distinta.
Demostración
¿Por qué el último pilar el de la antropología cultural? Porque como dijo Kant, todas las preguntas se resuelven en la última, qué es el hombre y, no podemos hablar de una antropología cultural desde Occidente, sin hacer un acto de reconocimiento de culpa por los errores cometidos. Occidente en el transcurso de su historia a tenido significativos contactos con otras culturas, siendo ella por actos de guerra o dominio, la única cultura sobreviviente, eso ha hecho que Occidente se arrogara el título de la cultura por excelencia.
Ser la cultura por excelencia ha sido quizás el resultado de extender la práctica colonialista a todos los órdenes, o de extender su supremacía como potencia económica en todos los ordenes o simplemente una forma más de dominio, sea cual fuera el motivo, Occidente siempre que entró en contacto con otras culturas, las trató a éstas, en un primer momento de la historia, con desprecio y soberbia tratando de destruirlas; en un segundo momento, cambia la actitud, siendo la nueva del tono paternalista, tratando a las otras culturas como niños en una etapa del desarrollo que los va a llevar a la etapa adulta, o sea ser como Occidente. En las dos formas hay un menosprecio total a la cultura de contacto, menosprecio no solo injustificado, ya que Occidente es superior con respecto a qué, ¿quién determina la escala de valores a ser tenida en cuenta para la medición? ¿Con qué parámetros puede uno decir que una cultura es superior a la otra?.
Todas las culturas tienen una etapa de evolución propia, y no comparable sino a ella misma, decir que una cultura es superior a otra, es como hizo Occidente, tomar parámetros propios y a ellos aplicarlos en todos los aspectos y en toda forma; dando como resultado que lo que no se regía a esos parámetros era inferior, y por lo tanto destruible.
De esa forma Occidente no sólo hizo que riquezas invalorables de otras culturas se pierdan, sino que ella misma perdió por la falta del diálogo enriquecedor con las otras culturas, la posibilidad de entender más de sí misma y de las demás.
8. Conclusión
Hipótesis final:
Si existe una pluralidad de sistemas éticos, distintas maneras de entender la medicina y no hay un solo acervo cultural, ya que todos son respetables, existirá una bioética universal sí y sólo sí, esta surge del consenso de todas las bioéticas regionales a través del diálogo enriquecedor y fraterno.
Demostración:
Siendo la bioética una ciencia nueva y, que surge de la necesidad de enfocar problemas concretos desde un aspecto interdisciplinario, por lo tanto depende de fondo, que las otras ciencias que la componen, logren una unión y entendimiento. Hablar de una universalidad o no, es hablar de que grado encontramos en las ciencias que hay en su interior y, viendo que cada región puede tener su ética, que cada región puede tener su forma de entender la medicina y que, cada cultura es por sí misma respetable, podemos decir que la bioética, que en cierta forma es la suma de todos esos elementos, también va a tener raíces particulares en cada pueblo o región, y cada bioética regional o de cada pueblo tendrá su propio rasgo, o no; pero será la que surja de ese pueblo y no de la imposición de una bioética que venga ya predigerida y ya totalmente elaborada, será la idea de ese pueblo.
Desde ellas y en el diálogo fraterno y enriquecedor es que, van a surgir a través de las coincidencias y salvando las diferencias, una bioética verdaderamente universal, sino, si se impone una bioética sobre las demás, cualesquiera que ésta fuere, lo único que lograríamos es obligar y, por lo tanto, la esencia de la bioética que es la de proteger y liberar al hombre estaría desvirtuada, transformándose en una nueva forma de imperialismo, sumándose a los ya conocidos imperialismos culturales y económicos.
Bioética
Breve esquema para una epistemología interdisciplinaria
Hace un par de años salieron publicados en la revista Análisis Filosófico dos artículos que llamaron mi atención, uno era de Stephen Toulmin, De que manera la medicina le salvo la vida a la ética , no voy a entrar en detalles de lo que se trataba en él, bastará con decir que la postura de Toulmin estaba dada en que la ética con el transcurso del tiempo se había transformado en una meta-ética, dejando de lado los problemas pragmáticos para dedicarse a la discusión teórica y alejada de la realidad, y que a principio de siglos la medicina, planteando problemas urgentes e inminentemente prácticos la devolvió al lugar que tenía en sus épocas lejanas; como el mismo expresa: "Al reintroducir en el debate ético los trajinados tópicos planteados por los casos particulares, obligaron a los filósofos a abordar una vez más los problemas aristotélicos del razonamiento práctico, que habían permanecido durante demasiado tiempo al margen. En este sentido, ciertamente podemos decir que, durante los últimos veinte años, la medicina 'le salvó la vida a la ética', y le devolvió una seriedad y pertinencia humana que - al menos en los escritos de entreguerras - parecía haber perdido para siempre."
El segundo artículo era una respuesta al anterior, de María Julia Bertomeu, El eticista como "antrhopos megalopsychos". De la tiranía de los principios a la tiranía de los expertos . Artículo por demás interesante, donde en cierta forma trata de encontrar un justo equilibrio, que en la concepción de Toulmin se pierde, ni totalmente práctica ni totalmente teórica, una casuística sin un marco conceptual, puede caer en un total relativismo y, en donde el eticista pasaría a convertirse en un experto cuya voz sería la única autorizada, y la bioética, caería como señala Bertomeu, en una tiranía de expertos, perdiéndose de vista la impronta liberadora que tiene ella y, como ella lo expresa: "La propuesta de Toulmin y Jonsen ha tenido, entre otros, el gran mérito de popularizar a la 'ética clínica', aquella que de modo simple y accesible pone al alcance de los legos las posibles soluciones éticas para los dilemas corrientes de la práctica de la medicina. A su vez posee el valor de proponer una teoría plausible para argumentar dentro de contextos socialmente determinados y superar, de este modo, la acusación de falta de racionalidad que ha pesado con frecuencia sobre las argumentaciones prácticas. Sin embargo no contar con criterios normativos independientes de los contextos de aplicación, carece de fuerza crítica. Pero la ética no debería renunciar nunca a elaborar herramientas transformadoras. Si la medicina le ha salvado la vida a la ética, lo ha hecho de un modo que no todos estaríamos dispuestos a admitir. Al igual que otros procesos profundos de cambio social y cultural, los dilemas morales que plantea la bioética requieren en el ámbito teórico de un trabajo claramente interdisciplinario y en el práctico de ciudadanos dispuestos a deliberar en democracia sobre cuestiones acerca de las cuales posiblemente nunca puedan lograrse consensos definitivos. "
En esta discusión, hay puntos de acuerdo y otros totalmente opuesto; se coincide en que, la bioética es inminentemente interdisciplinaria, hecho que a esta altura del desarrollo bioético es incuestionable, y el disenso se da en, más allá de todo el palabrerío, cual de las ciencias que conforman ese grupo interdisciplinario es más importante, si la parte práctica es fundamental, o sea la parte biológica médica, ó la parte filosófica, o sea la parte ética. Más allá de las posturas determinadas y, de quien se acerca más a lo que considero real, la discusión me recordó una frase en un libro que trataba sobre la interdisciplinariedad, decía que ésta es "un sillón vacío en el que todos ambicionan sentarse; corresponde a uno de los principales fines de la feria de las vanidades intelectuales."
Quienes quieren ocupar ese sillón vacío, no solo quieren ocupar el primer puesto en la "feria de las vanidades" sino que también quieren presidir los debates, teniendo doble voto en las cuestiones discutidas y, es sabido que cuando las discusiones toman carriles extraños a los del problema mismo que las causo, cuando la discusión va más allá de encontrar una respuesta acertada, y se dirige como primera instancia a una lucha de poder entre las partes que discuten, la única que pierde es la razón, y el principio que sustenta a la interdisciplinariedad, que es el de la igualdad entre las ciencias participantes, se pierde en vanas y estériles discusiones, que dejan la mayoría de las veces grandes interrogantes a los que ven esa discusión desde afuera, por ejemplo, ¿es la bioética, una ciencia independiente o es el mero aglomerado de distintas ramas del saber médico? ¿Es una parte de la ética aplicada? ¿Es un nuevo tipo de saber que se puede encuadrar dentro de las ciencias médicas, como es histología, fisiología, bioquímica, etc.? ¿Es una rama de la biología?, ¿Es una nueva ciencia o es simplemente una moda?, etc. Muchas preguntas para tan pocas respuestas, por esa causa es que se tiene que partir de lo único en que se está de acuerdo, que es interdisciplinaria, de allí, que se presenta en forma urgente la necesidad de definir a la interdisciplinariedad, para dar una respuesta al problema partiendo desde lo más básico.
Se puede decir que "la interdisciplinariedad es más bien la asociación de la 'información' procurada por varias disciplinas en su acto final, de una naturaleza tan compleja que es sin duda éste a quien ella debe su carácter 'oscuro' desde el punto de vista de las exigencias científicas puras, generalmente satisfechas allí donde se adquiere una cierta homogeneidad del campo de ejercicio del conocimiento... "
¿Cuál es esa zona "oscura" que hablan los puristas de las ciencias?, ¿Es quizás el problema de una metodología y de una fundamentación de ella misma? Aunque, no es la idea de este trabajo desarrollarse en una discusión epistemológica sobre lo que es ciencia y lo que no es ciencia, se va hacer un pequeño comentario.
Si consideramos como ciencia, todo el conocimiento, los puristas metodológicos, dirán que se está confundiendo, saber vulgar con el verdadero saber racional que es sistemático, fundamentado y utiliza un método contrastable experimentalmente para llegar a sus juicios, pero si digo contrastable experimentalmente, todo conocimiento que sea humanista, no se encuadra y solo quedarían las llamadas ciencias duras, quedando fuera de la definición no sólo las ciencias sociales, las humanidades, sino también la matemática pura, entonces volvemos a la pregunta ¿qué es la ciencia? Y quizás Feyerabend tiene razón cuando dice: "En teoría de la ciencia cada escuela opina de manera diferente acerca de lo que es la ciencia y como trabaja. No nos alejamos mucho de la verdad cuando decimos que la esencia de la ciencia permanece todavía en la oscuridad."
Por esa causa se tomará como ciencia, todo conocimiento sistemático, entendiéndose como sistemático, que este organizado y realizado con algún método, cualesquiera este fuera. Definición escueta por demás pero, que para los fines de este trabajo resulta pertinente, ya que lo principal es como juegan en relación estas ciencias cuando actúan en forma interdisciplinaria, como en la bioética. Para eso se analizará que ciencias comprenden la bioética, y dada su etimología, se puede decir que son las ciencias de la vida, por un lado, o sea, medicina, biología, antropología, etc. y por otro, las ciencias humanas, que estudian la conducta del hombre, filosofía, psicología, sociología, etc.
Dura tarea si se piensa en lo contrapuesto de estas ciencias, pero esa es la tarea que se debe hacer en un trabajo interdisciplinario "que consiste, ante todo, en un intercambio recíproco de resultados científicos y en un desarrollo mutuo de las diversas disciplinas, comprendida la nueva disciplina que del propio intercambio surja."
Un desarrollo mutuo implica un desarrollo conjunto con todo lo que abarca, de intercambio mediante diálogo abierto, donde el intercambio de ideas se haga con respeto hacia el otro, la única forma de que haya diálogo para llegar a una cuasi verdad, es por el respeto mutuo que se tenga las partes que dialogan, pero si cada una de las partes se cree dueña de la verdad absoluta, entonces se tiene que "la falsedad básica está constituida por la mentira de que estamos completamente dedicados a la verdad, y de que podemos estar dedicados a la verdad de un modo que es al mismo tiempo honesto y exclusivo; que tenemos el monopolio de la verdad absoluta, así como nuestro adversario ocasional tiene el monopolio absoluto del error.
Luego nos auto convencemos de que no podremos preservar nuestra pureza de visión ni nuestra sinceridad interior si entramos en diálogo con el enemigo, pues él nos corromperá con el error. Finalmente, creemos que no puede preservarse la verdad a menos que destruyamos al enemigo - porque, como lo hemos identificado con el error - destruirlo es destruir el error. El adversario, por supuesto, tiene sobre nosotros exactamente los mismos pensamientos y exactamente la misma política básica por la cual defiende la "verdad". Él nos ha identificado con la deshonestidad, la insinceridad y la falsedad. Piensa que si nosotros somos destruidos no quedará en pie otra cosa que la verdad. "
No se puede crear algo desde la destrucción, no se puede desarrollar algo desde la destrucción, no se puede establecer un diálogo desde el error mutuo, "por lo tanto, mientras deseemos decirle a nuestro adversario que está equivocado, nunca podremos hacerlo efectivamente hasta que nosotros mismo podamos apreciar en que está acertado. Y nunca podremos aceptar su juicio sobre nuestros errores hasta que él dé muestra de que realmente aprecia nuestra propia verdad peculiar."
Sólo a partir del diálogo entre las ciencias que componen la bioética, basado en el respeto, como bien señaló Thomas Merton, en los párrafos anteriores, es que se puede dar un verdadero desarrollo, sino simplemente se tendrá una lucha de poder, una lucha por quien tiene la verdad, más allá de la verdad misma. "Por (lo) tanto, no hay que concebir la interdisciplinariedad como un objetivo abstracto, sino más bien como un movimiento continuo desencadenado por las necesidades de investigación científica, un movimiento al cual se otorga de vez en cuando una forma bien definida en el marco de síntesis imaginativas y audaces."
"Tener la imaginación y la audacia de unir disciplinas que parecieran contrapuesta, pensando en un objetivo y en una meta común es la tarea de la interdisciplinariedad, los límites sólo puede estar dados por los propios límites de los científicos para abrirse y aceptar el trabajo de otro científico."
Pero todo esto puede ser objetado por utópico, por ser muy idealista, ya que se puede decir que esas condiciones de diálogo no se van a dar nunca, ya que es propio de la naturaleza humana, buscar o tener un líder, buscar o tener alguien que se destaque, buscar o tener alguien que ordene pero, y hay una diferencia, buscar alguien que se destaque o mejor que ordene, no implica que ese alguien se convierte en un tirano, cuya ideas sean impuestas sin diálogo, sin consenso.
Quizás, lo más acertado es que el peso del "coordinador" llegue por sus propias cualidades, esto es, por su propia capacidad. Pero las capacidades están dadas de acuerdo al tema, de acuerdo a lo que se busca, y es razonable, ya que si por ejemplo, una persona necesita curarse de una apendicitis, no va a recurrir a un filósofo, sino a un médico cirujano; si esa persona tiene un dilema epistemológico, obvio que no va ir al mismo médico, va a consultar a un filósofo. Por eso, si se me permite el atrevimiento, quisiera hacer una breve división de la bioética, como ciencia naciente, tomando ya conocidas divisiones e introduciendo el concepto del "coordinador", como aquel que es capaz de ordenar las ideas y los dichos por las personas.
Se podría dividir a la bioética en tres grande áreas, de acuerdo a la materia que trata, es decir de acuerdo de lo que se ocupa, la primera gran área, sería el de la meta-bioética, ¿por qué? Por que toda ciencia, necesita de una rama que la fundamente como ciencia, y todo fundamento para que sea plausible tiene que ir más allá de ciencia que se funda, tiene que ser meta, para poder ser fundante y, en esta área el "coordinador" sería del ámbito de la filosofía.
Una segunda área sería la bioética teórica, es decir, donde los temas inherentes a la bioética, que son analizados en forma general, en ésta no habría un coordinador único, no creo que haya ámbitos que puedan arrogarse el suficiente conocimiento o saber, para que en temas específicos, como aborto, eutanasia, medio ambiente, problemas ecológicos, pueda ser voz fundante, cada uno en los temas indicados, pueda ser "coordinador" cada ámbito, eso dependerá del consenso.
Una tercera área sería de la bioética práctica, y en ella de acuerdo al tema a analizar el coordinador sería, en el caso de los Comité de Ética Hospitalaria, el ámbito de la medicina, en el caso de problemas ambientales, el ámbito de la ecología, etc.
Ser "coordinador" no implica ser superior, ser "coordinador" no implica que la ciencia que lo sea, tenga derecho de veto, implica un "dar lugar" y que ninguno de los demás ámbitos que están en juego pueda ser "dejado de lado", sino que su opinión sea tenida en cuenta, esto es creería, la única forma en que, se podrá evitar la "tiranía de los expertos" y que en "la feria de las vanidades intelectuales" no haya un trono, sino una mesa redonda.
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* Médico y enfermo.(Relaciones existenciales) Mariano N. Castex. Club de Lectores. Buenos Aires. 1960
Autor: Orlando José Biassi
Lic. en Filosofía
Técnico en Laboratorio Clínico
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